Padre Fernando Pascual, L.C.
Congregación Legión de Cristo
Reflexiones espirituales... Poesía e historia 25 años de la muerte de Pablo VI A la búsqueda de Dios A las raíces de mi vida Adán y el juicio final Adultos con corazones jóvenes Adviento: camino y pórtico Alegrar el corazón de Dios ¿Alejamos o acercamos a Cristo? Alguien nos ama, a pesar de todo Allí está Dios Ama y sé feliz Amados por un Padre bueno Ante el dolor Ante la Iglesia Ante la vida Ante los demás, ante la conciencia, ante Dios Ante una brasa de esperanza Antídoto contra la desesperanza Año de la Eucaristía Año nuevo, vida vieja Anunciar la Pascua “Aparta de tu pecado tu vista” Arrepentimiento Astros en el cielo Autorrealización cristiana ¿Autorrealización o conversión? Benedicto XVI, nuestro nuevo Papa Billete abierto Busqué a Dios Caminantes de la vida Camino incierto Caminos de Evangelio Cantar a María Caridad y Eucaristía Carta a quien busca un camino verdadero Cenar con Cristo ¡Cierra los ojos! Creo en la misericordia divina Cristo será tu alegría... Como un mendigo Como un niño en las manos de Dios Con la brisa del mar Con los ojos de Cristo Con los ojos en el cielo Con los ojos frescos de un niño Con María hacia Dios Conventos para sanear el mundo Cristianismo y espiritualidad Cristianos de nombre y de apellido Cristo y la Iglesia: Carta de Tolkien a su hijo Crónicas desde el cielo Cuando la víctima vence al verdugo Cuando vale la pena todo riesgo Cuanto vales ¿Cumplí o no cumplí? Dar a Cristo Decisiones: algo nuevo en el mundo Dejarme encontrar por Cristo Desde el pecado hacia el amor Desde el perdón, con un “gracias” Desde el peso del pasado ¿Desgracias incomprensibles? Dios existe y se llama amor Dios me poda poco a poco Dios te ayuda si te dejas Disponible A ¿Dónde ha quedado Dios? El Aleluya de la Pascua El bien y la belleza El camino del grano de trigo El celibato sacerdotal, ¿incomprensible? El consuelo divino El drama de Boromir El mal, el hombre y Dios El mayor mal, el pecado El niño que llevamos dentro El nombre de una estrella El origen de la vida El pecado ante el Amor El sacramento de la caridad El Sembrador El Sudoku de la vida El sueño del hombre y el sueño de Dios El viaje de regreso El viento en una tarde de verano Entre el bien y el mal ¿Está mi futuro en algún libro? Es bueno que tú existas De Joseph Ratzinger a Benedicto XVI Déjame esperar, Señor Dejar un lugar a Dios Desde el pozo, hacia el cielo Hacia la verdad, desde el amor Día de la Madre, día de la Iglesia “Dichoso el hombre que da” Dios, un Padre vulnerable Dios y los mensajes “spam” Domingo, día del Señor y día de la familia Dos jilgueros y un nido El Aleluya de la Pascua El anhelo de un encuentro El amor que mueve a todo el universo El cambio climático y la oración del campesino El Camino vino a nuestro encuentro El cielo en la tierra El cielo y la tele El diablo y el Crucificado El don de la fe El incendio El jubileo termina, Cristo permanece El mejor regalo para un enfermo: el sacerdote El misterio de la luna El momento presente El regreso El sacerdote, pastor y guía espiritual El sí a Dios El sí a la vida de quien sufre con amor El tejido de la vida En el día de la Ascensión “En espera del sacerdote” En medio de nosotros... En nuestras manos Eros y ágape: ¿incompatibles o complementarios? Esperar más allá de la ciencia Fe cristiana y alma humana Frente a la cruz Frente al espejo Gente importante Globos que vuelan lejos ¡Gracias, Amor eterno! Gracias, de corazón, gracias ¡Gracias por ser sacerdote! Hablar con la Madre, hablar con María Hacia el encuentro con la Vida Hacia la imagen verdaderab Hacia la verdad, desde el amor ¿Hay que ser católico para salvarse? Hombres de oración, cristianos sin riesgo Huellas en la playa Ideas de Dios y oración Iglesia evangelizada y evangelizadora. Un breve resumen de la exhortación “Evangelii nuntiandi” de Pablo VI ¿Imágenes eternas? Jóvenes... y sacerdotes La alegría, ¿un mandamiento? “La caridad es paciente” La caridad fraterna La espera La evolución con final feliz La flor y el sueño La fuerza de los débiles: la fe La hora de la persecución La llave del corazón “La mente de Cristo” La sed La tristeza y el gozo La Virgen del Evangelio La vigilancia cristiana La voz suave del Dios que llama Las lágrimas del Papa La noticia más importante La paciencia de Dios La perspectiva justa Las lágrimas del profeta Lo que dura para siempre Los ángeles del cielo Los ojos de Dios Los planes de Dios Luces en una noche oscura Madre de la divina misericordia Mandamientos: ¿prohibiciones o caminos para crecer en el amor? Marcianos en la tierra Más allá de la tentación “Mi amor es mi peso” Mimados por Dios Misioneros, ¿una semana o todo el año? Misterios de lo profundo Mística y ascética Momentos de silencio Muerte y vida “No estoy en la lista” No somos lo que queremos ser Nos acercamos a Ti, Señor Nuestro ángel de la guarda Nuevos sacerdotes para evangelizar Ojos limpios Ordenaciones desde el cielo Para amar se necesita creer Pecado Pecado y misericordia ¿Pecados “pequeños”? Pecados y pecados ¿Pensamos en el Cielo? Peregrinos Preguntas esenciales ¿Puede ser “útil” el mal? Puerta abierta al Evangelio ¿Qué es la Iglesia? Que no se cansen los buenos ¿Qué siente Dios? “¿Qué ha traído Jesús al mundo?” “Querido Dios Padre”: una niña escribe a Dios Quizá no escuchamos a Dios Regalos Reparar el mal de la calumnia Rezar por la lluvia ¿Reuniones o confesiones? Rico en misericordia Ríos, vientos y encinas Romper las cadenas de la violencia Romper las cadenas del pecado Salir de las trincheras Satisfacciones inmediatas Se buscan santos “¿Se puede programar la santidad?” Sed de amor Si Dios quiere... Si no fuera pecado, ¿lo haría? Sintonizar con Cristo “Software” de santidad cristiana Solidarios en la misericordia Sólo Cristo puede llenar de dicha el corazón del hombre Sombras Sufrimos y morimos un poco todos “Te estoy aprendiendo, hombre” Tierras difíciles Tras mis huellas Trento: ¿contrarreforma o reforma? Tres lecturas de mi vida Tu mayor alegría: perdonar Un camino Un camino interior Un Dios amigo nuestro Un niño pide noticias sobre Dios Un profesor evolucionista Un lugar para cada uno Un nuevo sacerdote, un nuevo susurro de Dios Un tesoro escondido Una antorcha de paz y de esperanza Una carta desde la fe Una experiencia, una Persona Una falsa dicotomía Una invitación Una lectura apasionante Una mirada ante la vida Una misa dominical Una sencilla flor de campo Unidos por amor y para amar Verano Viento favorable Vivir con la muerte como hermana Vivir desde la esperanza Vocabulario de José para enseñar a Jesús Vocación y familia Vocaciones y oración Volver a la casa del Padre Volveré a veros y se alegrará vuestro corazón Y Dios pidió permiso para entrar Y pensé que Dios sería... ¿Y yo puedo predicar a Cristo?
Reflexiones espirituales...
Poesía e historia
25 años de la muerte de Pablo VI
A la búsqueda de Dios
A las raíces de mi vida
Adán y el juicio final
Adultos con corazones jóvenes
Adviento: camino y pórtico
Alegrar el corazón de Dios
¿Alejamos o acercamos a Cristo?
Alguien nos ama, a pesar de todo
Allí está Dios
Ama y sé feliz
Amados por un Padre bueno
Ante el dolor
Ante la Iglesia
Ante la vida
Ante los demás, ante la conciencia, ante Dios
Ante una brasa de esperanza
Antídoto contra la desesperanza
Año de la Eucaristía
Año nuevo, vida vieja
Anunciar la Pascua
“Aparta de tu pecado tu vista”
Arrepentimiento
Astros en el cielo
Autorrealización cristiana
¿Autorrealización o conversión?
Benedicto XVI, nuestro nuevo Papa
Billete abierto
Busqué a Dios
Caminantes de la vida
Camino incierto
Caminos de Evangelio
Cantar a María
Caridad y Eucaristía
Carta a quien busca un camino verdadero
Cenar con Cristo
¡Cierra los ojos!
Creo en la misericordia divina
Cristo será tu alegría...
Como un mendigo
Como un niño en las manos de Dios
Con la brisa del mar
Con los ojos de Cristo
Con los ojos en el cielo
Con los ojos frescos de un niño
Con María hacia Dios
Conventos para sanear el mundo
Cristianismo y espiritualidad
Cristianos de nombre y de apellido
Cristo y la Iglesia: Carta de Tolkien a su hijo
Crónicas desde el cielo
Cuando la víctima vence al verdugo
Cuando vale la pena todo riesgo
Cuanto vales
¿Cumplí o no cumplí?
Dar a Cristo
Decisiones: algo nuevo en el mundo
Dejarme encontrar por Cristo
Desde el pecado hacia el amor
Desde el perdón, con un “gracias”
Desde el peso del pasado
¿Desgracias incomprensibles?
Dios existe y se llama amor
Dios me poda poco a poco
Dios te ayuda si te dejas
Disponible A
¿Dónde ha quedado Dios?
El Aleluya de la Pascua
El bien y la belleza
El camino del grano de trigo
El celibato sacerdotal, ¿incomprensible?
El consuelo divino
El drama de Boromir
El mal, el hombre y Dios
El mayor mal, el pecado
El niño que llevamos dentro
El nombre de una estrella
El origen de la vida
El pecado ante el Amor
El sacramento de la caridad
El Sembrador
El Sudoku de la vida
El sueño del hombre y el sueño de Dios
El viaje de regreso
El viento en una tarde de verano
Entre el bien y el mal
¿Está mi futuro en algún libro?
Es bueno que tú existas
De Joseph Ratzinger a Benedicto XVI
Déjame esperar, Señor
Dejar un lugar a Dios
Desde el pozo, hacia el cielo
Hacia la verdad, desde el amor
Día de la Madre, día de la Iglesia
“Dichoso el hombre que da”
Dios, un Padre vulnerable
Dios y los mensajes “spam”
Domingo, día del Señor y día de la familia
Dos jilgueros y un nido
El anhelo de un encuentro
El amor que mueve a todo el universo
El cambio climático y la oración del campesino
El Camino vino a nuestro encuentro
El cielo en la tierra
El cielo y la tele
El diablo y el Crucificado
El don de la fe
El incendio
El jubileo termina, Cristo permanece
El mejor regalo para un enfermo: el sacerdote
El misterio de la luna
El momento presente
El regreso
El sacerdote, pastor y guía espiritual
El sí a Dios
El sí a la vida de quien sufre con amor
El tejido de la vida
En el día de la Ascensión
“En espera del sacerdote”
En medio de nosotros...
En nuestras manos
Eros y ágape: ¿incompatibles o complementarios?
Esperar más allá de la ciencia
Fe cristiana y alma humana
Frente a la cruz
Frente al espejo
Gente importante
Globos que vuelan lejos
¡Gracias, Amor eterno!
Gracias, de corazón, gracias
¡Gracias por ser sacerdote!
Hablar con la Madre, hablar con María
Hacia el encuentro con la Vida
Hacia la imagen verdaderab
¿Hay que ser católico para salvarse?
Hombres de oración, cristianos sin riesgo
Huellas en la playa
Ideas de Dios y oración
Iglesia evangelizada y evangelizadora. Un breve resumen de la exhortación “Evangelii nuntiandi” de Pablo VI
¿Imágenes eternas?
Jóvenes... y sacerdotes
La alegría, ¿un mandamiento?
“La caridad es paciente”
La caridad fraterna
La espera
La evolución con final feliz
La flor y el sueño
La fuerza de los débiles: la fe
La hora de la persecución
La llave del corazón
“La mente de Cristo”
La sed
La tristeza y el gozo
La Virgen del Evangelio
La vigilancia cristiana
La voz suave del Dios que llama
Las lágrimas del Papa
La noticia más importante
La paciencia de Dios
La perspectiva justa
Las lágrimas del profeta
Lo que dura para siempre
Los ángeles del cielo
Los ojos de Dios
Los planes de Dios
Luces en una noche oscura
Madre de la divina misericordia
Mandamientos: ¿prohibiciones o caminos para crecer en el amor?
Marcianos en la tierra
Más allá de la tentación
“Mi amor es mi peso”
Mimados por Dios
Misioneros, ¿una semana o todo el año?
Misterios de lo profundo
Mística y ascética
Momentos de silencio
Muerte y vida
“No estoy en la lista”
No somos lo que queremos ser
Nos acercamos a Ti, Señor
Nuestro ángel de la guarda
Nuevos sacerdotes para evangelizar
Ojos limpios
Ordenaciones desde el cielo
Para amar se necesita creer
Pecado
Pecado y misericordia
¿Pecados “pequeños”?
Pecados y pecados
¿Pensamos en el Cielo?
Peregrinos
Preguntas esenciales
¿Puede ser “útil” el mal?
Puerta abierta al Evangelio
¿Qué es la Iglesia?
Que no se cansen los buenos
¿Qué siente Dios?
“¿Qué ha traído Jesús al mundo?”
“Querido Dios Padre”: una niña escribe a Dios
Quizá no escuchamos a Dios
Regalos
Reparar el mal de la calumnia
Rezar por la lluvia
¿Reuniones o confesiones?
Rico en misericordia
Ríos, vientos y encinas
Romper las cadenas de la violencia
Romper las cadenas del pecado
Salir de las trincheras
Satisfacciones inmediatas
Se buscan santos
“¿Se puede programar la santidad?”
Sed de amor
Si Dios quiere...
Si no fuera pecado, ¿lo haría?
Sintonizar con Cristo
“Software” de santidad cristiana
Solidarios en la misericordia
Sólo Cristo puede llenar de dicha el corazón del hombre
Sombras
Sufrimos y morimos un poco todos
“Te estoy aprendiendo, hombre”
Tierras difíciles
Tras mis huellas
Trento: ¿contrarreforma o reforma?
Tres lecturas de mi vida
Tu mayor alegría: perdonar
Un camino
Un camino interior
Un Dios amigo nuestro
Un niño pide noticias sobre Dios
Un profesor evolucionista
Un lugar para cada uno
Un nuevo sacerdote, un nuevo susurro de Dios
Un tesoro escondido
Una antorcha de paz y de esperanza
Una carta desde la fe
Una experiencia, una Persona
Una falsa dicotomía
Una invitación
Una lectura apasionante
Una mirada ante la vida
Una misa dominical
Una sencilla flor de campo
Unidos por amor y para amar
Verano
Viento favorable
Vivir con la muerte como hermana
Vivir desde la esperanza
Vocabulario de José para enseñar a Jesús
Vocación y familia
Vocaciones y oración
Volver a la casa del Padre
Volveré a veros y se alegrará vuestro corazón
Y Dios pidió permiso para entrar
Y pensé que Dios sería...
¿Y yo puedo predicar a Cristo?