Esperar ms all de la ciencia

Autor: Padre Fernando Pascual, L.C.

Fuente: Fuente: es.catholic.net (con permiso del autor)

 

 

Vale la pena recordarlo: la ciencia llega hasta donde puede llegar, y luego se detiene. No es capaz de eliminar la muerte, no puede suprimir la angustia, no consigue erradicar las injusticias, no impone la paz entre los enemigos, no construye un mundo capaz de durar indefinidamente.

 

Entonces, qu nos da la ciencia? Gracias a ella existen edificios magnficos, medicinas muy provechosas, tcnicas de cultivo ms eficaces. Sin la ciencia sera imposible comunicarnos con la agilidad y la rapidez que hoy nos resultan casi normales.

 

Pero la ciencia ha llevado tambin a la construccin de bombas atmicas, al desarrollo y uso de instrumentos para provocar el aborto, a las fbricas que contaminan nuestros ros y ciudades.

 

La ciencia, la tcnica, no son capaces de llenar el deseo ms profundo que radica en cada corazn humano. Necesitamos algo que transforme, que ilumine nuestra existencia terrena en sus exigencias ms radicales y que nos abra al horizonte de lo eterno.

 

Slo cuando descubramos que existe un Dios enamorado del hombre, que vino al mundo para ofrecernos la salvacin, que piensa en m y en mis vecinos, en los de cerca y los de lejos... Slo cuando sepamos, con esa certeza de la fe, que el mundo no es un simple resultado de casualidades sin motivo, ni la consecuencia de leyes frreas y vacas... Slo cuando toquemos la presencia continua del Hijo encarnado, del Espritu del consuelo, del Padre de la misericordia, entonces podremos levantar el corazn, caminar con la alegra de una esperanza plena, grande.

 

“La verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones, slo puede ser Dios, el Dios que nos ha amado y que nos sigue amando hasta el extremo, hasta el total cumplimiento (cf. Jn 13,1; 19,30). Quien ha sido tocado por el amor empieza a intuir lo que sera propiamente vida” (Benedicto XVI, encclica “Spe salvi” n. 27).

 

Vivir en la esperanza, esperar el don de la vida plena: as recorremos el camino de esta maravillosa etapa terrena. Con el pasar de las horas, se hace ms cercana la meta. Pero ya ahora, en estos momentos, en este da gris o luminoso, con mis ilusiones y mis penas, s que tengo un Padre que me ama, s que hay una Mano que me lleva por los caminos hacia un encuentro eterno de justicia y de gracia.