Hacia la verdad, desde el amor

Autor: Padre Fernando Pascual, L.C.

Fuente: es.catholic.net (con permiso del autor)

 

 

Muchas veces no buscamos la verdad por miedo, por intereses turbios, por egosmo, por pereza, por soberbia, por amor a la vida de placeres.

 

Tal vez he llegado a pensar que cuando estudio si sea o no sea malo hacer “eso”, o si busco ms a fondo cmo se aplica la justicia en la vida profesional, o si pregunto sobre lo que se me pide como catlico, o si me abro a las riquezas del Evangelio, me estara “cortando las alas” y perdiendo ocasiones para “crecer” y vivir segn mis gustos, hasta el “extremo” de terminar con una existencia aplastada por mandamientos y normas que hoy no se estilan y que, en el fondo, tampoco me gustan...

 

La perspectiva cambia totalmente si vemos la verdad como un don de Alguien que nos ama. El Evangelio, con sus mensajes austeros y magnficos, nace desde un Amor maravilloso, desde el gesto del Padre que enva a su Hijo para conducirnos hacia la verdad plena y hacia la vida eterna.

 

Entonces, estudiar la vida de Cristo, acoger sus enseanzas en el Evangelio, optar por ser miembros de la Iglesia catlica fundada por el Maestro, se nos presenta como una aventura maravillosa, como una respuesta llena de alegra a la llamada profunda y sincera del Dios que nos hizo y que nos espera, para siempre, en el cielo.

 

El camino hacia la verdad se hace gustoso, se hace ms sincero, llega hasta lo ms profundo de una vida, si se recorre desde el amor. Por amor Dios nos dio la vida. Por amor nos ha arropado con mil gestos de cario. Por amor nos permiti un da ir al Catecismo, leer la Biblia, participar en los Sacramentos. Por amor me tendi la mano, una y mil veces, si el pecado manch mi corazn dbil y egosta.

 

Ese amor me invita, me ofrece, un camino hacia la verdad, que es vida, que es alegra, que es eternidad. Podr, entonces, iluminar mi conciencia, denunciar pecados que tal vez acariciaba con cinismo, abrirme a horizontes de generosidad que me llevan a pensar menos en m y ms en el prjimo que me necesita.

 

Es hermoso, cada da, caminar hacia la verdad desde el amor. Si lo hacemos, si nos dejamos encontrar, si nos dejamos guiar por el Maestro, descubriremos que nuestra vida y nuestras palabras sern muy pronto estmulo para que tambin otros puedan dar un paso hacia Cristo. Sern capaces, as, de descubrir esas verdades profundas que guan los senderos de mi vida: Dios nos perdona, nos ama, y nos espera, un da, en la gran fiesta de los cielos.