El camino sencillo del Evangelio
P. Fernando Pascual
19-1-2013
¿Es posible ser cristiano en el mundo actual? La pregunta puede parecer legítima, si pensamos que
nuestro mundo es “diferente”. Pero en realidad no lo es, porque si ser cristiano consiste en aceptar
el don de Dios en Cristo, tal aceptación se pudo hacer hace 2000 años, se puede hacer hoy, y se
podrá hacer mientras haya hombres y mujeres en el tiempo.
Para ser cristianos, el camino es sencillo: acoger a Cristo con todas sus enseñanzas. En otras
palabras, se trata simplemente de vivir el Evangelio.
Un Evangelio que inicia con la invitación del Maestro: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de
Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva” ( Mc 1,15). Un Evangelio que quedó
expuesto en sus líneas más profundas y en sus exigencias más comprometedoras en el Sermón de la
Montaña ( Mt 5-7). Un Evangelio que fue acogido por los primeros discípulos y que debe ser llevado
hasta los confines del mundo ( Mc 16,15-16). Un Evangelio que se ha convertido en un grito que,
desde los Apóstoles, ha sido creído y vivido por millones de personas a lo largo de los siglos.
En el fondo, se trata de creer en Cristo como el Camino, la Verdad y la Vida ( Jn 14,6), en seguir al
Buen Pastor en el redil por Él fundado ( Jn 10), en celebrar su Pascua desde el milagro de la
Eucaristía ( Lc 22,14-20).
El camino sencillo del Evangelio está al alcance de todos. Basta con dejarse tocar por la acción del
Espíritu Santo, desde las palabras que resuenan gracias a los corazones de obispos, sacerdotes,
religiosos y laicos, con la acogida llena de fe de un mensaje que tiene mucho que decir a cada uno
de los hombres y mujeres por quienes Cristo ofreció, por Amor, su Cuerpo y su Sangre.