Aturdidos
P. Fernando Pascual
15-12-2012
Noticias y más noticias. Correos, televisión, radio, siguen un flujo interminable. Los datos se
acumulan en un ritmo frenético. Estamos aturdidos.
El corazón necesita espacios abiertos para contemplar. No podemos vivir arrastrados por lo que
dicen los amigos en Facebook o por los mensajes que bombardean una y otra vez la cuenta de
Twitter.
A veces deberíamos desconectarnos. No sólo del aparato que nos une al mundo “externo”, sino de
esas inquietudes que nos arrastran y nos llevan hacia donde no queremos, hacia un aturdimiento que
vacía el alma.
El mundo del espíritu pide aire puro y liberador. Entonces se abren horizontes maravillosos en su
sencillez y exigentes en sus invitaciones.
Necesitamos recordarlo: el tiempo que quitamos a la dependencia electrónica puede ser invertido
para escuchar a un anciano, para visitar a un enfermo, para aconsejar a un hombre o una mujer
desesperados, para participar de la sana alegría de un amigo o familiar, para sonreír a un
desconocido, para dar algo (no sólo material) a un pordiosero.
Sobre todo, con un poco más de tiempo para lo importante, seremos capaces de abrir el alma a los
mensajes divinos. Dios, que no tiene ni correo electrónico ni página en Internet, me recordará que
es Alguien vivo en los mil detalles de su ternura para con los hombres: en el sol de la mañana, en la
lluvia que refresca, en las estrellas que se ruborizan, en la luna con su sonrisa incierta, en el amigo
que me saca de un aprieto, y en el necesitado que me da las gracias por lo poco que le he ofrecido...