¿Por qué hay tantos que no creen?
P. Fernando Pascual
17-11-2012
¿Desde dónde inicia la fe que unos tienen y la falta de fe de otros? ¿Por qué unos creen y otros no?
Cada uno sabrá, no siempre claramente, cuál haya sido el camino que le llevó a creer o a no creer.
Pero muchos hoy se preguntan por qué Dios no se manifiesta más claramente. Piden, como en
tiempo de Jesús, señales. Y encuentran ante sí un extraño silencio.
Las señales, sin embargo, existen. Las tuvo el pueblo de Israel. Las tuvieron también los demás
pueblos al mirar las maravillas de la creación. Las tuvieron, de modo especial, un gran número de
hombres y de mujeres que vieron, que tocaron, que comieron con Jesús, el Cristo.
Yo, ¿cómo leo las señales que encuentro ante mí? ¿Cómo interpreto el canto de un jilguero, el
sonido de la lluvia, la caricia de la brisa vespertina, el abrirse de una flor en primavera, la mirada
serena de un hombre bueno?
Hay tantas señales ante mis ojos... ¿Puedo dar el paso hacia la fe? ¿Puedo dejarme tocar por el
testimonio de miles de santos? ¿Puedo sentir el susurro de Dios en la Escritura? ¿Puedo mirar un
Sagrario y reconocer allí al Maestro, al Crucificado, al Resucitado?
Dios también hoy me ha dejado mil señales. Si abro mi corazón, si limpio mis ojos, si dejo de lado
soberbias o avaricias que destruyen, seré capaz de dar el paso de millones de seres humanos de
todos los tiempos: creo, Señor.