¿Cual es el origen de la dignidad humana?

Autor: Rosa Martha Abascal de Arton

 

Sí te das cuenta de que existes, que piensas, que sientes, que te encuentras en un mundo rodeado de otras personas que como tú, saben que existen, que sienten y piensan, has llegado a descubrir la verdad primaria de tu ser: ERES PERSONA, por que te reconoces como tal y, lo puedes hacer, porque no habitas el mundo en soledad, sino que te encuentras con otros seres igual que tú, y es a través de ellos que te puedes reconocer como persona. El origen de la dignidad humana la recoge Tomás de Aquino en la Suma contra gentiles (II, c. 66)

 

• Tenemos ideas universales, mi idea de mesa no se vincula con una imagen

• Capacidad de poseer ideas abstractas, incluso de realidades inmateriales, la representación de la paz (paloma blanca es un ejemplo claro)

• Condición libre del hombre independientemente de la materialidad, el hombre es libre para decidir como actuar.

• Capacidad de reflexión, me conozco y soy capaz de pensar en que pienso. Kant decía, “si mi caballo dijera “yo”, lo saludaría como a un igual”

• Capacidad infinita de progreso, de conocimiento y profundización de la verdad.

 

 

La persona está por encima del cosmos material: El ser humano no depende intrínseca y substancialmente de la materia, la persona no se agota con la corporeidad, sino que la trasciende (intelecto, Amor, libertad), todo por el espíritu. La fundamentación radical de la dignidad humana es el espíritu, esta dignidad alcanza a la persona en su totalidad, la célula más pequeña al ser de una persona alcanza ese nivel de dignidad, por lo tanto debe ser respetado, venerado y reverenciado. Todo, en el ser del ser humano, participa de su índole y dignidad de persona. La persona no se subordina al mundo, sino que lo domina.

 

 “Cada hombre singular y concreto es… una persona” (Agustín de Hipona), esta es la causa fundante de la dignidad humana.

 

 “La nobleza, la dignidad ontológica de la persona, se revela del todo superior a la del resto de los entes creados: se sitúa en un grado de ser cuya distancia respecto a los grados de ser de los otros entes es infinitamente infinita, para usar la terminología pascaliana. Mientras que, a causa de su diversa constitución ontológica, el individuo no personal es un momento de una línea, una parte de un todo, un evento pasajero del disponerse de la materia, la persona es en si, no es parte de un todo, es un sujeto eterno.” (Carlo Caffarra)

 

 Estamos dotados de un alma espiritual e inmortal. Como consecuencia tenemos inteligencia, voluntad y libertad, ello nos hace superiores a cualquier animal. El hombre está abierto a la realidad como realidad, y por ello capta lo verdadero como verdadero, quiere lo bueno porque es bueno y se goza y da vida a realidades dotadas de belleza, a la vez que es inventivo y creador, ¿Qué animal es capaz de esto?

 

 

 La persona está más allá de la especie, tiene una independencia absoluta de valor frente a cualquier otro ser humano, el valor de cada persona surge simplemente por SER PERSONA, no en función del nexo que lo liga a otras personas, cada persona es un ABSOLUTO, y VALE absolutamente por si misma. Entre todas las realidades que pueblan el cosmos, “únicamente la persona es buscada por si misma”. Por ello no se vale inmolar a una persona, por chiquita que sea, un embrión ya es una persona, por el bien de una especie. Solo siendo cada quien EL MISMO, para aportar algo decisivamente real y realmente valioso a la convivencia humana. Cada ser humano, trasciende a la especie homo sapiens, y da, al universo, a la sociedad, a cada persona con la que convive, una riqueza y una novedad irrepetible, que constituye uno de los más insignes y decididos títulos de su invaluable dignidad

 

 

“Tienen razón los pájaros cuando atacan a picotazos hasta la sangre, al pájaro que no es como los otros, porque aquí la especie es superior a los individuos singulares. Los pájaros son todos pájaros, ni más, ni menos. En cambio, el destino de los hombres no es ser “como los otros”, sino tener cada uno su propia particularidad” ( Kierkegaard)

 

 Intimidad ontológica: la capacidad de DENTRO DE SI, tener el cosmos, las realidades universales verdaderas, bellas y buenas, además las recrea, las incrementa y las refleja en su propia vida

 

 Actitudes que expresan su propio ser, su esencia: la autoconciencia, el lenguaje, la libertad, la solidaridad, el trabajo, la subsidiariedad, la unidad que enriquecen al resto del mundo de manera irrepetible.

 

 La persona es un fin en si mismo, es una meta, un “para si”, se “recoge en si” y aparece dotada de un valor autónomo, que impide su relativización o instrumentalización

 

“La humanidad misma es una dignidad, porque el hombre no puede ser tratado como ningún hombre (ni por otro, ni por si mismo), como un simple instrumento, sino siempre, a la vez como un fin, y en ello precisamente estriba su dignidad (la personalidad)”. (Könisberg)

 

 La persona se configura como una realidad “ex – stática”, “ex – céntrica”, “altero – céntrica”, es decir, sale de si, para darSE a los demás, para cuidar a LOS OTROS, en sus necesidades físicas y espirituales, afirmando el ser de los otros, perfecciona la vida propia y la ajena, se comunica y comunica a la naturaleza y a los demás componentes del género humano.

 

 La persona es un ser espiritual, es Amor. La persona, el alma de la persona es espiritual, al ser espiritual tiene necesidad de existir, y respondiendo a esa necesidad es inmortal. “Si, Platón, tienes razón: nuestra alma es inmortal. Un Dios es quien le habla, un Dios quien vive en ella. ¿De dónde procedería, si así no fuese, ese gran presentimiento, ese disgusto por los falsos bienes, ese horror a la nada?” (Voltaire).

 

 

 El amor es el fundamento y el sentido último de la libertad, es su acto más radical y propio, un avance definitivo que lleva a definir a la persona como principio o término, como sujeto y objeto de amor. Solo la persona ama, y solo la persona es amada, pues solo lo valioso se ama, solo lo digno ama. Amar es olvidarse de uno para volcarse en uno, olvidarse de uno, porque uno YA ES, y SERA MAS en la medida que SE DE y sea fecundo “El hombre, terminativa y perfectamente hombre, es Amor. Y si no es Amor, no es hombre, es hombre frustrado, auto reducido a cosa… Procedemos de un acto divino de Amor y nuestra vida entera tiene que consistir esencialmente en amar. La comprensión del Amor es la comprensión del universo entero, y de modo muy especial la comprensión de la criatura espiritual, de la persona” Carlos Cardona.

 La desmedida orientación hacia la supervivencia o una lucha incontrolada por lograrla, son indicativos de pobreza espiritual, de inseguridad de la propia valía, por ello el ser humano debe “reposar en si mismo”, sabiendo que ES PERSONA, y ese valor no lo perderá jamás.