Juzgamos diario a los demás...
Autora: Graciela De Filippis

 

 


Juzgamos a diario a los demás, y muchas veces sólo hablamos por hablar o en nuestras charlas perdemos un tiempo precioso criticando al otro, desacreditando al otro... 

Vamos de un lugar a otro y sólo nos llevamos en nuestros oídos palabras hirientes, críticas, o malos comentarios sobre otros seres.

Hablamos del perdón y no sabemos perdonar, hablamos de decir la verdad aunque duela y entonces disparamos "nuestras verdades" sobre otros seres que nos miran y se quedan paralizados pensando cómo somos capaces de decir lo que decimos sin piedad y sin pensar.

Estamos en un mundo totalmente agitado, y en vez de llevar un poco de paz a los lugares que frecuentamos llevamos en nuestra mochila pirotecnia suficiente como para que se agite un poco más.

Es un momento difícil a nivel mundial.


La crítica, la falta de perdón, el dedo acusador, la desacreditación del otro a diario y tantas cosas más están generando fuegos enormes por doquier y nadie hace nada por mejorar, nadie se detiene en sí mismo para pulir sus propias imperfecciones, al contrario parecería que todos somos perfectos, únicos y capaces de emitir juicios ante los que nos rodean .

¿Sirve esta conducta? ¿Sus resultados son favorables? ¿Logramos tener éxito de esta manera? ¿o... estamos copiando un modelo que día a día destruye a su paso los valores más importantes de la humanidad como son la comunicación, el amor, el respeto, el pensar en el otro, la solidaridad?

Tratemos de mirarnos a nosotros mismos, tratemos de mejorar. 

Ser una buena persona significa pasar por la vida dejando huellas y sólo pueden dejar huellas profundas aquellos que construyen a su paso con sus acciones, con sus palabras y por sobre todo los que aprovechan la vida y sus enseñanzas para nutrir su interior de todo lo bello que les permite tocar la vida de los otros depositando en ellas pequeñas semillas de amor, de fe y de esperanza.