PLAN DIABÓLICO.
ADVERTENCIA. Este artículo fue publicado por su autor, cura de pueblo,
hace más de dos lustros.
Sin pecar de catastrofista y con los ojos bien abiertos, cualquier persona creyente o
no, podrá advertir por sí misma que los tiempos que corremos son
extremadamente graves y preocupantes. Dios sigue hablando a esta pobre
humanidad de mil modos y maneras. ¿Sabemos interpretar los signos de “Nuestro
tiempo”?. He aquí una pregunta obligada para todos.
Como persona profundamente creyente y cristiana, en modo alguno soy pesimista,
ni me considero “profeta de calamidades”. Mi total confianza en Cristo, como Señor
de la Historia y Dueño de los destinos de la Humanidad, me impiden serlo. La
esperanza cristiana es la que informa toda mi vida. Ahora bien, esto no impide que
analice con realismo la situación actual y que el fruto de mi reflexión lo quiera
compartir con muchos de los lectores.
A mi modo de ver, existe un claro plan diabólico global, que trasciende a las
personas y en el que estamos implicados y afectados todos los humanos. Este plan
trata de subvertir, desde sus cimientos, el orden de la creación, fijado por Dios
desde el comienzo de los siglos y su proyecto amoroso y providente de salvación
para toda la humanidad. En este proyecto entra en juego la libertad del ser
humano, capaz de malograr, pero no frustrar, el plan divino.
Va directamente contra Dios, contra su Hijo Jesucristo, contra su Iglesia, contra el
Papa, contra los creyentes en general y abarca toda la realidad, tanto exterior como
interior de todas las personas.
Miguel Rivilla San Martín