HIMNO AL AMOR CRISTIANO AUTÉNTICO
La página más usada, conocida y escogida por los novios que vienen a casarse por
la Iglesia en la celebración de su boda, es sin duda, el capítulo 13 (1-14) de la 1ª
Epístola del apóstol S. Pablo a los fieles de Corinto. Es un canto o himno sublime al
amor, de una belleza literaria inigualable y de un contenido teológico que pasa
muchas veces desapercibido para los mismos contrayentes. Al traducir a lenguas
vernáculas la Sda. Escritura y con el mejor fin de hacerla asequible e inteligible a
los fieles no iniciados en el conocimiento y léxico de la Palabra de Dios, se ha
traducido sin más la palabra “CARIDAD” por la palabra “AMOR”. No es que esté
mal, pero el amor humano no es idéntico a la caridad o amor divino=virtud
teologal. El amor humano, aunque noble, no deja de ser un sentimiento humano,
sujeto a las veleidades del tiempo, de los avatares de la vida y de la voluntad de las
personas. Piensan que su amor sentimental, físico o atracción sexual es el no va
más. No es cierto. El amor humano ha de perfeccionarse e identificarse con el
amor divino que es una GRACIA DE DIOS, infundida en el alma y que se llama
CARIDAD.
Lo importante pues, al celebrar una boda por la Iglesia y para que sea plena de
sentido cristiano, la actitud de los novios no es tanto su amor sentimiento, como su
caridad o gracia de Dios.
Hermosa tarea la que aguarda a los agentes o catequistas de novios y a los mismos
sacerdotes que presiden dichas bodas por la Iglesia. Muy importante es la confesión
de los novios, previa a su boda para celebrarla en caridad.
A continuación presento una auténtica traducción, no traición de dicha epístola
paulina:
1 “Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad,
soy como bronce que suena o címbalo que retiñe.
2 Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la
ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo
caridad, nada soy.
3 Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no
tengo caridad, nada me aprovecha.
4 La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa,
no se engríe;
5 es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal;
6 no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad.
7 Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta.
8 La caridad no acaba nunca. Desaparecerán las profecías. Cesarán las lenguas.
Desaparecerá la ciencia.
9 Porque parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía.
10 Cuando vendrá lo perfecto, desaparecerá lo parcial.
11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como
niño. Al hacerme