Simón Bolívar
Autor: Mons. Rómulo Emiliani, c.m.f.
Sitio web: Un mensaje al corazón
EL PODER DE LA LIBERTAD DE AMÉRICA
Bolívar fue la voz de un pueblo que gemía - escuchó a su pueblo sufrido, detectó su dolor, sintonizó con el subconsciente colectivo de todo un continente, habló desde las entrañas del pueblo americano negro, mestizo, indio y blanco. Bolívar fue el que profetizó, exhortó, lloró y clamó, porque escuchó y vivió el lamento de su pueblo. Un profeta es capaz de detectar un sufrimiento especial; de anunciar y denunciar: denunciar el pecado y anunciar la forma de salir de él.
Bolívar fue un hombre de altísima visión y se distinguió como un líder. Un líder es una persona con tremendo poder, gran motivación, fuerza, control y energía y un manejo positivo de esa energía. Un gran líder cree para ver. Los mediocres quieren ver para creer y atrasan los movimientos históricos más importantes. El líder auténtico es aquel que mezcla lo divino y lo humano para crear un caudal impresionante, uniendo energía y fuerza con acciones coordinadas. Para que la fuerza interior del líder pueda mover realidades y lograr transformaciones, debe reunir ciertas características como ilusión, conciencia de misión, sueños, espíritu de sacrificio, intuición e iluminación. Debe ser auténtico, poder vencer el miedo o lograr controlarlo, tener capacidad para transmitir y comunicar, así como para desarrollar la autoestima de los demás y, sobre todo, amar a la gente.
Bolívar estaba convencido de que había abierto la historia a los sin-nombres ni identidad, porque para él, el problema era que los europeos simplemente se creían superiores a los americanos. Él creó conciencia de pueblo, de lo que caracterizaba a los americanos. Quizás esa sea una de las más grandes contribuciones de este genio. Bolívar, con su campaña admirable, quiso resaltar las diferencias entre americanos y europeos, engendrando un odio hacia el europeo y hacia la monarquía. El odio y el amor son los más poderosos sentimientos y pueden causar cosas impresionantes. La guerra a muerte fue un movimiento que, aunque parecía cruel, respondía a la crueldad de los españoles hacia los colonos. Bolívar intentó, por este medio, exigir que se tratara a todos de igual a igual.
Los líderes que están inspirados en su misión, trascienden, se elevan a niveles más altos y crean cultura, o sea, una forma de ser, vivir, actuar, pensar y comportarse. La cultura nace de una visión de la vida, una filosofía. La de Bolívar fue: América - mundo nuevo - unida, libre, diferente, consciente de sí misma y luchadora. Bolívar creía en un sentido de pertenencia e identificación de grupo: colombianos, venezolanos, bolivianos, peruanos; pero, en el fondo, americanos. La conciencia de ser americanos (palabra que ha sido usurpada por los de América del Norte), pero todos americanos. Su filosofía le llevó a crear una nueva forma de convivencia, en la que todos se tenían que respetar. Bolívar fue un gran soñador y tenía una tremenda intuición, o sea, una aspiración y revelación o iluminación interna, inspirada por el Espíritu de Dios, de unas realidades que podía ver, aunque no estaban realizadas.
Cuando alguien se apasiona con algo grande, desarrolla un estilo especial de comunicarse. Bolívar lograba comunicarse, transmitir su pasión y arrastrar gente, porque estaba apasionado y enamorado de su ideal - América, unida y libre, no oprimida: la América del Libertador.
Para ser un gran líder, los ideales deben ser superiores al interés por el dinero; las posesiones económicas deben situarse en segundo nivel. Sólo así puede incentivar a sus seguidores. Los malos líderes buscan aprovechar cualquier pretexto, situación o puesto para enriquecerse y beneficiarse. Esa corrupción está causando mucho daño a todos nuestros países de América y ocurre en casi todos los estratos sociales y niveles de gobierno. Los líderes no auténticos quieren hacer prevalecer su clan, raza o religión, como en el caso de Hitler o Napoleón, quienes fueron insaciables de poder y de búsqueda de posesiones. Ellos querían anexar y dominar; en cambio, Bolívar deseaba liberar y unir.
Lo cierto es que Bolívar fue un gran líder, que amaba verdaderamente a la gente. Los líderes ineptos y falsos son insaciables de poder y posesiones. Bolívar fue desprendido, inclusive del poder y, de hecho, renunció a la presidencia en Bogotá y también a sus posesiones. Fue también un gran político y estadista, aún con los errores que cometió como la pretendida instauración de la presidencia vitalicia y la constitución de Bolivia.
Todos los países de nuestra América necesitan líderes auténticos, hombres y mujeres de una sola pieza, intachables, apasionados por grandes ideales para sacar a sus pueblos de la pobreza y la desnutrición increíble que los agobian. Existen millones de niños y jóvenes afectados gravemente por tanta miseria en un continente donde debería haber suficiente de todo para todos.
Algunas veces, lamentablemente, hay que utilizar la violencia para acabar con la violencia, como tuvo que hacer un genio como Bolívar, aunque temporalmente. Pero hoy debemos utilizar la espada de la educación, la capacitación, las organizaciones del pueblo, cooperativas y asociaciones para cambiar las cosas que no están bien. La espada que tenemos que usar es apoyar a la integración de las familias, luchar por conseguir y mantener la calidad de la formación en nuestros colegios y universidades, luchar contra el narcotráfico, el alcoholismo y la corrupción, para que cada uno pueda ser cada día mejor. Hoy, como siempre, la espada es el amor. Amar preferencialmente a los pobres, porque hay demasiadas personas hambrientas y necesitadas. Cada uno de esos pobres es una bofetada en nuestra mejilla, una muestra de nuestra indiferencia. Estamos tan entretenidos en hacer nada, peleando en politiquerías baratas, gastando las energías de los partidos políticos en peleas intestinas provocadas muchas veces por la envidia o la ambición. ¡Y la gente pobre muriéndose de hambre!
El gran líder que fue Bolívar hace un llamado a lo mejor de nuestra América, para que como americanos, desprendidos de tanto interés egoísta, nos preocupemos en cada uno de nuestros países por defender a los pobres, que es la causa de América. ¡Si nos sentimos motivados a hacer algo después de este mensaje, se sentirá la influencia de Simón Bolívar, aún después de tanto tiempo!