Reflexión bíblica
“Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente” Mt 10, 7-15
“Ustedes han recibido gratuitamente”, en efecto hemos recibido gratuitamente, “de gracia”, la salvación del Señor, ¿y que meritos hemos hecho de nuestra parte?. ¿Qué estamos haciendo o qué nos proponemos hacer para anunciar a los demás el mensaje de amor que hemos recibido?
Hemos sido elegidos por Cristo, quien nos llamo a la fe, nos dio su mensaje evangélico, somos depositarios de el, y somos apóstoles con la misión de transmitirlo al mundo.
Y no lo hemos recibido para guardarlo para nosotros, es para compartirlo con todos los demás, porque todos estamos llamados a la salvación. Es así, hemos sido destinados a difundir el Reino de los Cielos, esa es nuestra misión, somos misioneros porque la misión es la forma concreta de manifestarle a Dios nuestro reconocimiento por haber sido llamados a ser en el mundo testigos de su amor.
Pero no basta dar gratuitamente lo que hemos recibido de igual forma, debemos darlo con cariño, con generosidad, con entrega total, a manos llenas, sin regateos, con todo el corazón, esta claro, con las cosas de Dios no podemos ser mezquinos.
Los apóstoles, somos todos los miembros de la Iglesia, obispos, sacerdotes, religiosos y laicos, aunque lo hagamos en distintos frentes y de diferentes maneras, todos estamos encargados por Jesús a proclamar su Reino, apostolado es toda actividad efectuada por los cristianos que tiende a propagar el Reino de Cristo en el mundo y Jesús es la fuente y el origen del apostolado de la Iglesia, y la eficacia y la fecundidad de nuestra tarea depende fundamentalmente de nuestra unión con Cristo.
“Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella”
El apóstol que no trae la paz, no puede ser considerado como apóstol de Cristo, así es, el que no predica la paz, el que no construye la paz, el que no ofrece la paz, no puede presentarse como apóstol, en efecto no basta desear la paz, es preciso procurarla, poniendo todo lo que sea necesario de nuestra parte.
Jesús en la Ultima Cena les dijo a los apóstoles: La paz les dejo, mi paz les doy. Y luego: Les he dicho esto para que tengan paz en mí. Cuando se aparece a los discípulos después de la Resurrección les dice: La paz sea con Ustedes, porque la paz es uno de los dones más profundos que nos regalo Jesús.
Pero para poder transmitir la paz, es necesario tenerla en nuestro corazón. Y para ello es necesario estar cerca de Dios, porque la paz es un Don del Espíritu Santo.
El Señor, nos solicita que avivemos en nuestro corazón grandes deseos y motivaciones de paz, especialmente hoy en este mundo que se aleja de la paz, el lugar preferido para Dios es el corazón de los hombres, la paz hará que los hombres no le impida habitar en el, es así como motivemos esta paz por todo lugar donde vayamos.
Por comprender todo esto, Gracias Señor