Reflexión bíblica
"¿Quién dice la gente que soy yo?". (Lc 9, 18-22)
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
Jesús le pregunta a sus discípulos, "¿Quién dice la gente que soy yo?".
Nos preguntamos ¿Por que será que la presencia de Jesús era cuestionada?, ¿Por qué se sigue cuestionando hoy a Jesús?, la respuesta de ayer y de hoy es una sola, la presencia de Jesús cuestiona al mundo.
Tenemos que reconocer que Jesús es un interrogante, así se nos plantea frente a muchas realidades de nuestra vida, y ante eso reaccionamos de muy distinta forma, especialmente cuando vemos que el Evangelio nos contradice a ciertas respuestas que nosotros creemos que deben ser así, y esto sucede porque no conocemos bien a Jesús. En efecto, conocer a Jesús en forma intima, para algunos resulta difícil, y para otros es muy fácil.
El que quiera descubrir, encontrar y hallar a Jesús, tiene que hacerlo con mucha fe, solo así puede ser capaz de penetrar en el profundo misterio que encierra Jesús.
Pero ustedes, ¿Quién dicen que soy yo?", le pregunta Jesús. Frente a la pregunta Pedro, tomando la palabra, respondió: "Tú eres el Mesías de Dios". Pedro esta iluminado por la luz del Espíritu Santo, por eso penetra y descubre la personalidad de Jesús, y le es sencillo reconocer al elegido de Dios, al Hijo de Dios.
Por todas partes del mundo, oímos una pregunta muy importante por sus consecuencias, ¿Quién es Jesús?, frente a esta formulación, tenemos que saber que responder, porque de nuestra respuesta dependerá mucho la vida que seguirá quien la oiga y quien la dice.
Pero también debemos nosotros preguntarnos algo trascendente, ¿Quién creemos que es Jesús?, ¿Qué es para nuestra vida?
Frente a estos interrogantes, tenemos que responder sin vacilación o tropiezo al hablar, en la pronunciación o en la elección de las palabras, y con el testimonio de nuestra vida respaldando nuestras palabras.
Jesucristo, único Hijo de Dios, Ungido por el Padre para traernos la salvación, no hay otro, el es nuestra esperanza, el es nuestra promesa, a El tenemos que descubrir, como lo hizo Pedro, por eso es preciso que nos pongamos en disposición de ser iluminado por el Espíritu Santo, único capaz de descubrir los corazones abiertos a EL.
Jesús le dijo: "El Hijo del hombre debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día".
Jesús paso frente a muchas personas que no se dieron cuenta quien era, y cuando comenzó a darse a conocer, sufrió todo tipo de contradicciones, fue perseguido, azotado, humillado, extendió sus brazos sobre la cruz y fue sepultado, pero no todo terminó en el sepulcro, porque resucitó al tercer día.
Jesucristo fue destinado a morir por lo hombres pero al mismo tiempo a resucitar por todos los hombres y la obra y misión de Jesús no terminó ahí, el resucito triunfante e inició una vida gloriosa y celestial.
Nuestra vida debe proyectarse a la salvación, a nuestra resurrección y glorificación con Cristo, en Cristo y por Cristo.
Por comprender todo esto, Gracias Señor.