Reflexión bíblica
Mt 9, 27-31 “«Que suceda como ustedes han creído»”
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Dos ciegos siguieron a Jesús, gritando: «Ten piedad de nosotros, Hijo de David». Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron, y él les preguntó: «¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?». Ellos le respondieron: «Sí, Señor». Jesús les tocó los ojos, diciendo: «Que suceda como ustedes han creído». Y se les abrieron sus ojos. Entonces Jesús los conminó: «¡Cuidado! Que nadie lo sepa». Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella región.
Palabra del Señor.
Reflexión
El que sigue a Jesús, ha de ver la verdad. Dos ciegos se acercan a Jesús, solo le piden “Ten piedad”. Jesucristo, tiene un corazón misericordioso, El sabe muy bien lo que es un sentimiento de amor al prójimo y de compasión ante las desgracias ajenas.
En este fragmento del Evangelio, observamos como los que carecen de vista, reciben la fe por el oído, sin embargo mucho veían con sus propios ojos los milagros de Jesús y se declaraban contrarios a la fe.
Jesús les preguntó: «¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?». En otras palabras, ¿tienen ustedes fe?. Jesús, sabiendo que les puede dar la vista, les hace esta pregunta a fin de que ellos mismo sientan que su fe es recompensada.
También lo hace para que se sientan dignos de ser curados. Es decir, cuando se pide la misericordia del Señor, se pide con fe. Entonces Jesús, les impone las manos, les toca los ojos y le dice; «Que suceda como ustedes han creído»., en otras palabras, según vuestra fe y no como una adulación a la palabras del Señor. Ellos con esta actitud, Jesús le confirma aún más en su fe.
Luego de abrir los ojos, Jesús los conminó: «¡Cuidado! Que nadie lo sepa». Les manda guardar silencio por amor a la humildad, para apagar la vanidad, sin embargo ellos agradecidos, no pudieron guardar silencio ante tan hermoso beneficio.
En consecuencia, la enseñanza de este Evangelio, es que para conseguir una gracia de Dios, se requiere como condición previa tener fe y confianza. Entonces debemos perseverar en la oración para recibir lo que pedimos, y no debemos perder la confianza en el Señor, si la gracia pedida no llega de inmediato.
Jesús nos enseña que si nos acercamos a El, podemos ver la verdad. Todos de alguna manera, necesitamos abrir nuestros ojos para ver mejor las cosas del Señor. Si tenemos cerrados nuestros ojos como consecuencia de las dificultades, optemos por acercarnos más a Jesucristo, pero hagámoslo con el corazón limpio, con fe, con conciencia recta, para que Jesús nos descubra los secretos del Reino de los Cielos.
Por comprender esto, Gracias Señor