Reflexión bíblica

"No den las cosas sagradas a los perros” Mt 7 6.12-14

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

No se puede destinar los alimentos sagrados a las cosas profanas, ni hacer mal uso de ellas. 

La cosas de Dios, son absolutamente santas, aún mas son santificadoras, es así como nosotros debemos estar en la mejor disposición de recibirlas. 

Al igual que el Santo evangelio, debemos recibirlo de muy buena forma, muy atento a su enseñanzas para vivirlo en plenitud, es así cuando lo oímos en la Liturgia, estemos atento y muy concentrados o compenetrados, esto es sintiendo la presencia del Señor, recibiendo en nuestro corazón las palabras de Jesucristo. 

Indudable para todos nosotros, Dios quiere nuestra salvación, pero el deseo de Dios, no puede desaprovecharse en nosotros, es así, como cuando el nos tiende una mano, recibámosla y tomémonos de ella sin soltarnos 

No dejemos que caiga al vacío ninguna palabra que nos acerque a Dios, estemos atentos a la inspiración de Espíritu Santo 

“es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida” 

“Yo soy la puerta; el que entra por mi se salvara” (Jn 10,7,9), como vemos la puerta es Jesucristo, sin el no se entra a la vida. 

“yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6), no es un camino fácil, recordemos el camino que recorrió para ir al Padre, recordemos la pasión, fue un camino de inmenso sacrificio, fue humillado, fue despreciado. 

Es así, como el camino que nos conduce al Padre, estarán siempre los sufrimientos de Cristo y es el único camino posible, el de Jesús. El Camino de la cruz, es nuestro esfuerzo para nuestra purificación, es un medio para nuestra santificación. 

No es un camino fácil, nos exigirá renunciar a muchas situaciones que nos parecerán agradables, es ir cuesta arriba, es fatigarse, quizá pueda ocurrir que deberemos renunciar a aspiraciones legítimas como personas humanas, pero serán muy reconfortantes si el resultado de ir por este camino, nos acercamos a la perfección de la vida espiritual, si es así, podremos entrar al Reino de los Cielos. 

Dios necesita de personas, que hagan de su vida toda una ofrenda. 

Por todo esto Gracias Señor