Reflexión bíblica
" El vino nuevo se pone en odres nuevos " (Lc 5, 33-39)
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
Los escribas y fariseos, se han hechos ellos mismo su mala fama y como siempre acostumbran a dirigir palabras en las que se expresa el deseo de que alguien sufra algún daño, es así como atacan ahora a Jesús directamente diciendo: "Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y hacen oración, lo mismo que los discípulos de los fariseos; en cambio, los tuyos comen y beben. El ayuno es un elemento esencial de la vida piadosa de los judíos; éstos practican no sólo el ayuno, sino también la oración (Lc 11,1), como les había enseñado Juan Bautista (Lc 11,1). Con esta crítica ellos quieren presentar a los amigos de Jesús como discípulos permisivos, amigos dados a comer, beber y a banquetear.
Jesús responde a este juicio sobre sus discípulos, recordándoles que, cuando se está de boda, los rabinos no sólo eximían del ayuno a los amigos del novio, sino que éstos estaban obligados a interrumpirlo. Es así como les pregunta y les contesta: "¿Ustedes pretenden hacer ayunar a los amigos del esposo mientras él está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado; entonces tendrán que ayunar"
El evangelista compara a Jesús con un novio, el tiempo presente con una fiesta de bodas, y los discípulos con los invitados a la fiesta. En estas circunstancias el ayuno queda prohibido y no hay lugar para la tristeza. Les hizo además esta comparación: "Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque se romperá el nuevo, y el pedazo sacado a éste no quedará bien en el vestido viejo.
Siempre el ayuno fue considerado, como un medio de purificación espiritual, es así como Jesús nos enseño que ciertos demonios solo se expulsan con la oración y el ayuno (Mt 17, 21). También leemos en las Sagradas Escrituras, “Proclame un ayuno, para humillarnos delante de nuestro Dios” (1Esd 8,21), por esta razón los discípulos de Juan ayunaban frecuentemente y se dedicaban a la oración, y esto es algo que nosotros debemos hacer con frecuencia.
Esto de abstenerse o privarse de comer o de beber total o parcialmente, especialmente por motivos religiosos, a muchos les parece como que ya no es usual, pero no es otro concepto, que el de comodidad, el privarse de la gula para dedicarse a la oración y a la meditación de las cosas de Dios, nunca dejará de ser una buena actitud, tal como lo es orar.
Pregunta, ¿No es bueno y hermoso que nosotros los discípulos de Jesús, nos destaquemos también por estas prácticas de ayuno y oración?
Jesús continua:”Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres; entonces el vino se derramará y los odres ya no servirán más. El vino nuevo se pone en odres nuevos. Nadie, después de haber gustado el vino viejo, quiere vino nuevo, porque dice: el añejo es mejor".
Con Jesús –vino nuevo, odres nuevos- se pone fin a un largo período de la historia del pueblo judío, representado por los fariseos que se aferran a las viejas formas de una tradición basada en ayunos múltiples, y se oponen a las nuevas formas del tiempo presente de la salvación, tiempo de alegría, de amor y de fecundidad, representado por la imagen de una fiesta de bodas.
Jesús ha venido a traernos una vida nueva, vida de la gracia, y esa vida nos requiere como hombres nuevos, con una nueva mentalidad, con nuevos criterios, con una nueva escala de valores, ahora debemos ver las cosas de una manera distinta, y hacer un juicio renovado de los acontecimientos. En efecto Jesús, ha venido a terminar con todo lo viejo y nos trae un hombre con un nuevo sentido de la vida, con esperanzas nuevas.
Ese vino nuevo, es el hombre nuevo que se forma en Cristo, se debe echar en odres nuevos, esto es un cambio profundo y un nuevo sistema de vida. Pablo nos dice; “Así como Jesucristo resucito en la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva” (Rom 6,4), o también como nos aclara cunado nos dice: “El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente” (2 Cor 5, 17).
No nos contentemos con lo que somos, tratemos de ser como nos enseño Jesús, “sean perfectos como es perfecto el Padre que esta en los cielos” (Mt 5,48)
Por comprender todo esto, Gracias Señor.