Reflexión bíblica
«¡El que tenga oídos, que oiga!» Mt 11, 11-15
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a la multitud: Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo. Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta Juan. Y si ustedes quieren creerme, él es aquel Elías que debe volver. ¡El que tenga oídos, que oiga!
Palabra del Señor.
Jesús dice “No ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista”, en otra palabras no pone ni encima ni por debajo a Juan que otros profetas, es decir lo pone a la misma altura, pero nos deja en claro que hay alguien menor que él, pero mucho mas grande, y este es Jesús.
Jesús no dice que; “El Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo”, En efecto, toda soberbia contra el Reino de los Cielos, es violencia contra el, del mismo modo los egoísmo y los malos instintos contra el buen corazón de Jesucristo. También toda la lucha que hacemos para combatir la tentación, las provocaciones del maléfico, la diaria pelea a veces contra las pasiones, no produce una cierta violencia.
Nosotros palpamos día a día, la violencia que sufre el Reinos de Dios, especialmente frente a la irreverencia que se observa, en aquellos que sistemáticamente buscan como contradecir los preceptos de nuestra fe, con una natural tendencia a dejarse llevar fácilmente por la ira o a hacer uso de la fuerza.
Entonces, el Reino de los Cielos, se conquista con nuestro esfuerzo, con el combate diario contra la maldad, motivando la conversión de los demás y luchando por la nuestra.
Dice Jesús; “Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta Juan.” Es decir, porque se ha cumplido todas las cosas hasta Juan, hasta que llego el tiempo de Jesucristo, porque antes muchos profetizaron que debía venir el Mesías, y Juan anuncio que ya ha venido.
Cuando Jesús se refiere “Y si ustedes quieren creerme, él es aquel Elías que debe volver”, se refiere al espíritu de Juan, quien hizo un vida tan austera como Elías, hombres que se ciñeron un cinto en el desierto, Elías huyo en su tiempo por reprender al rey Acab, y Juan sufrio la decapitación por reprender a Herodes.
Finalmente Jesús agrega; ¡El que tenga oídos, que oiga!, El Señor se expresa así, apelando a la inteligencia que debe poner el que escucha sus palabras, porque para entender los misterios de Dios, no hay que tomar los pensamientos a la ligera. En efecto, a Dios se le debe oír con el corazón. También nos dice que captar la Palabra de Dios, conlleva primero a que debe ser oída con atención, con el corazón abierto y limpio, y luego, se debe hacer una profunda meditación a fin de descubrir que se nos ha dicho. En otra palabras, no basta leer la Biblia, no es suficiente leer un evangelio o prestar atención para oírlo, es preciso meditarlo, reflexionarlo y hacerlo con oración
Por comprender esto, Gracias Señor