Reflexión bíblica

"El que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre". Mt 12, 46-50
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

Jesús, es un hijo ejemplar de María, la enaltece, la elogia, la alaba, la pone como ejemplo total de mujer y de Madre, ella escucho la palabra divina, y dijo “Hágase”, “Fiat”, ¿No es tal vez María la primera entre "aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen"? Y por consiguiente ¿no se refiere sobre todo a ella aquella bendición pronunciada por Jesús en respuesta a las palabras de la mujer anónima? ("¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!"), Sin lugar a dudas, María es digna de bendición por el hecho de haber sido para Jesús Madre según la carne pero también y sobre todo porque ya en el instante de la anunciación ha acogido la palabra de Dios, porque ha creído, porque fue obediente a Dios, porque "guardaba" la palabra y "la conservaba cuidadosamente en su corazón", esa es mi Madre nos Dice Jesús, ella es modelo, nadie como ella fue tan fidelísima “esclava del Señor, en la encarnación y en cada momento de su vida.

Así es como también, extendiendo sus brazos hacia sus discípulos dice estos son mis hermanos, porque sus íntimos reconocen al seguir a Jesús quien es el único Padre, y nos enseña que somos la gran familia de Dios.

Es así como hoy formamos la gran familia cristiana, unidos por el parentesco espiritual.

Este es un reconocimiento de nuestra fraterna unión con todos y nos invita a reflexionar como debemos vivir como verdadera familia comprometidos al proyecto de la construcción del Reino de Dios.

Esta es una invitación a ser parte de la familia de Jesús, compartiendo nuestra vida con El, como buenos hermanos, ayudándonos, siendo solidario, compartiendo las necesidades de esta gran familia, apoyándonos, a vivir sin egoísmo, a compartir la misma mesa, y a obedecer al mismo Padre.

Es infinita la bondad de nuestro Hermano Jesús, ante todo los que hablaba, muestra su divina inclinación a hacer el bien, como en todo y siempre dispuesto a señalar cual es nuestro camino para el Reino, esto es, haciendo la voluntada del Padre, y nos llama con dulzura, suavidad y amabilidad hermanos, para que aprendamos a tratarnos como tal y para vivir unidos por el amor del Padre.

Por comprender todo esto, Gracias Señor