Reflexión bíblica

A otro dijo "Sigueme" Lucas 9, 51-62

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

¿Vas a misa?, cuando puedo voy, pero si tengo mucho que hacer no voy

¿Eres católico?, si pero a mi manera……..

¿Eres cristianos?, en cierta manera si, pero…..

¿Crees en Dios?, si pero no creo en…….  

Para seguir a Cristo, no hay especio para los “pero”, este enlace gramatical, siempre indica un reparo, una objeción o un inconveniente, hay quien le gusta a veces poner peros a todo lo que hace.  

Seguir, es un verbo que indica ir detrás, ir por un determinado camino sin apartarse de él, actuar conforme a determinadas pautas, pero aún más es proseguir con lo empezado y permanecer o mantenerse en lo comenzado y también es imitar a alguien como modelo y que mejor modelo que Jesús.  

En el seguimiento a Jesús, no hay lugar para ser a medias, y no se puede ser mas o menos cristianos, esto es “sin medias tintas”  

Tengamos además en cuenta lo siguiente: “Dios no desprecia los servicios que se le hacen, sino las falsedades, puesto que rechaza al falso y acepta al inocente” (San Ambrosio).  

Mientras iban caminando, uno le dijo: “Te seguiré adondequiera que vayas. Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza”. Las zorras son animales engañosos, son astutas, y vive oculta en una cueva, preparada para capturar su presa, ¿no hacen lo mismo los herejes?, a Jesús no se le sigue de forma engañosa, no es llegar y prometer astutamente seguirle con celo tan infatigable, el Señor no se fija en la clase de servicios, sino en la rectitud de la intención, tampoco recibe los servicios de aquél cuya buena intención no está bien probada.  

“A otro dijo: Sígueme. Él respondió: Déjame ir primero a enterrar a mi padre. Jesús le respondió: Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios” Este quería estar primero junto a sus seres queridos, especialmente hasta que sus padres murieran y así sepultarlos, entonces a partir de ese minuto el podría ser su discípulo. Jesús busca y espera una decisión personal y esta debe ser profunda, debe ser conciente de lo sacrificios, implica seguirlo en los buenos y en los malos momentos, como el dicho “en las duras y en la maduras”.  

Si bien es cierto que parece razonable y muy humano enterrar al padre, aunque haya otros familiares que puedan desempeñar este deber de buen hijo, sin embargo la piedad para con Dios debe ser preferida al amor de los padres, a los que amamos y respetamos  porque por ellos hemos sido engendrados, pero hay que considerar que  “Dios nos ha dado la existencia a todos cuando no éramos todavía, mientras que nuestros padres sólo son los instrumentos de nuestra entrada a la vida” (San Cirilo).  

Cuando a Jesús le dice uno que se le ofrecía seguir: “Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa. Le dijo Jesús: Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios” (Lc 9, 51.62), pareciera Jesús  lo desanima, como que le quita el interés, pero nada de eso es así, porque para animar a una persona, se le debe dar vigor, energía moral, fuerza, impulso, especialmente en una actividad tan intensa, con tanto movimiento como es seguir a Jesús, y debe hacerse con alegría y disposición total.  

Es así, como Jesucristo, quiere testigos verdaderos, debemos estar dispuesto a pensar como El, sentir como EL, actuar como El, mirar a los demás como los mira El, nos pide una firme decisión, que rompa con el pasado, mirando hacia el futuro y sin añoranzas y con una libre voluntad para recibir su gracia.  

Por comprender todo esto, Gracias Señor