Reflexión bíblica

Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Mc 16, 15-20 

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

 

En aquel tiempo, Jesús se apareció a los Once y les dijo: Vayan por todo el mundo, anuncien el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará. El que no crea se condenará. Resucitado Cristo, se apareció varias veces a los Once. Se apareció a los once cuando estaban reunidos, para que todos fuesen testigos, y refiriesen a todo el mundo lo que habían visto y oído. Al decir once, se designa a todo el colegio apostólico antes de que Matías ocupase el lugar de Judas. Y después de la ascensión ellos debían de predicar el Evangelio a gentes que debían creer sin haber visto a Jesús.

Luego se da la orden de predicar el Evangelio a todas las gentes, junto con el bautismo. Se observa ya el universalismo cristiano en acción entre los gentiles. 

Este es el gran mandato, la gran misión de Jesús a la que todos debemos ser fiel, por siempre, hasta el final de los tiempos y en todas las circunstancias. Esta tarea, que es muy urgente ante los profundos cambios que se van realizando en nuestra sociedad. Ciertamente, en la medida que a todos nos sea posible, con los medios que dispongamos y en el ambiente el cual vivimos, estamos invitados a evangelizar y a seguir con amor este mandato: Entonces les dijo: Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación

Antes de partir, increpó también el Señor a sus discípulos cuando iba a dejarlos corporalmente, para que sus palabras quedasen impresas más profundamente en sus corazones. Jesús Reprueba la incredulidad, para que la reemplace la fe; reprueba la dureza del corazón de piedra, para que le reemplace otro de carne lleno de caridad.

En un momento, a los apóstoles no les fue fácil creer en la resurrección de Jesucristo, pero los hechos les dieron mayor firmeza, al comprobar directamente la realidad de los sucesos que estaban presenciando. Ellos convivieron directamente con el Señor, así ellos constituidos en testigos, reciben el mensaje y el mandato del Señor Resucitado para llevarlo a todo el mundo. 

Es así como Jesús, envía a sus apóstoles, por todo el mundo, a predicar a todas las gentes de todas las naciones, para que la predicación apostólica, que antes fue rechazada por la soberbia de los judíos, venga en nuestro auxilio. Cuando Jesús dice a toda la creación, esta diciendo a los creyentes e incrédulos. El que crea y se bautice se salvará. El que no crea se condenará. Porque no basta creer, porque el que cree y no está bautizado todavía, no ha alcanzado aún la salvación, sino imperfectamente.

Así se dirá tal vez cada cual a sí mismo: Yo seré salvo porque he creído. Y así será en efecto, si une las obras a la fe; porque la verdadera fe consiste en que no se contradiga la obra con lo que dice la palabra. --- Pero el que no creyere será condenado ---.

Dice Jesús; Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán demonios en mi nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; Puede entenderse también de las serpientes ordinarias, como la víbora que mordió a Pablo sin causarle daño. Muchos hechos semejantes encontramos en las historias de hombres a quienes, defendidos bajo el estandarte de Cristo, no ha podido causar daño el veneno que habían bebido.

También dice Jesús; Impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán. Cuando los sacerdotes imponen sus manos sobre los creyentes, ellos están impidiendo con la gracia que se les ha dado de exorcizar, la permanencia del espíritu maligno en el corazón de aquéllos, es decir, no hacen otra cosa que lanzar de ellos a los demonios. De esta forma, liberado del mal, dominará la serpiente que ha provocado la malicia de su corazón. Con esto, aunque beba el veneno de la maldad no le hará daño, esto es si oye malos consejos no se dejara llevar al mal.

Así, nosotros también debemos dar una mano al que esta vacilante en el camino del bien, para que quede curado y para que se fortifique y pueda hacer con ánimo un camino de buenas obras.

San Marco termina los 16 capítulos de su evangelio afirmando: Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo, luego proclama la gloria del Señor Jesús al decir que: y está sentado a la derecha de Dios. El final del evangelio reconoce la obra misionera de los apóstoles y la confirmación de ella que Cristo les hacía con milagros diciendo: Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban. Es ya la predicación y extensión de la fe, vista desde la perspectiva histórica de la Iglesia con unas decenas de años.

Oh Jesús, todo los que haces, nos maravilla.

La paz del Señor Sea con Ustedes

Por comprender esto, Gracias Señor