Mc 2, 1-12:
-- Yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa --.
1. PARA DIOS EL
PERDÓN ES IMPORTANTÍSIMO
Dios es fiel absoluto a su alianza, su pueblo es muy importante, y siempre esta
dispuesto a perdonar.
¡Me has abrumado, en cambio, con tus pecados, me has cansado con tus
iniquidades! Pero soy Yo, sólo Yo, el que borro tus crímenes por consideración a
mí, y ya no me acordaré de tus pecados. (Is 43, 24b-25)
“Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu
Santo que nos ha sido dado (Rom 5:5), Pero el fruto del Espíritu es: amor, gozo,
paz, paciencia, benignidad, bondad, fe (Gálatas 5:22). El perdonar es un hecho
de amor divino. Dios nos ha perdonado a través de su amor divino y eterno, y en
consecuencia es a través de este mismo amor divino que El ha puesto en nosotros,
así es también como podemos perdonar a otros.
Para Dios el perdón es importantísimo, y lo es porque nos ama al extremo, por
eso El envió a su Hijo Jesucristo para salvarnos, para redimirnos y para
perdonarnos de nuestros pecados. Si entendemos esto, nos daremos cuenta de la
importancia que tiene para nuestro Padre el Perdón. Por otra parte no seríamos
consecuentes en nuestra unión con Cristo si denegáramos la misericordia y el
perdón a nuestro Hermanos o nos pusiéramos celosos si viéramos como el Señor
ayuda a los pecadores.
2. JESÚS TIENE PODER
PARA PERDONAR LOS PECADOS.
En el relato de San Marcos,( Mc 2, 1-12), descubrimos, algo nuevo, ya hemos
visto como Jesús tiene poder para arrojar los demonios, hemos visto como El sana
a los enfermos, hemos visto como El tiene autoridad para dirigirse a los
hombres, y ahora nos muestra algo nuevo, Jesús tiene poder para perdonar los
pecados.
También nos enseña Jesús, que el perdona nuestras faltas aquí en nuestra vida
diaria, es decir en la tierra. También nos destaca que la curación es inmediata,
y así nos lo hace saber el Evangelio cuando nos dice; “Yo te lo mando,
levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”
Jesús se encuentra con un hombre que le pide ser curado de sus parálisis, pero
le ofrece algo especial, “Hijo, se te perdonan tus pecados”. El Evangelio de
Marcos se nos quiere revelar que en Jesús realmente llegó el Reino de Dios y la
liberación de las enfermedades y de los demonios no es sino un aspecto de la
presencia de ese poder salvador que puede perdonar los pecados.
3. ¿QUIÉN PUEDE
PERDONAR LOS PECADOS, SINO SÓLO DIOS?
Tal como dice este fragmento del Evangelio, durante las enseñanzas que daba
Jesús, siempre participaban como testigos de estas, los escribas y los fariseos,
es así como además eran testigos de los milagros de Cristo.
En otras palabras, estos hombres religiosos le oían cuando predicaba y estaban
muy atentos a las palabras de Jesús. Pero lo hacían para observar que
comentarios del Señor no se ajustaban a la Ley, para así condenarlo. Jesús sabía
que era menospreciado por esta clase de doctores de la ley. Así es como ahora
tiene nuevamente la oportunidad de hacerles ver en su presencia algo tan
extraordinario como hacer un milagro.
Jesús, sana porque es Dios, para esto tiene autoridad propia. Jesús perdona,
porque en el abunda la gracia divina. Es decir Jesús tiene poder para curar
todos los males. Es así, como un grupo de hombres tiene una fe admirable y a
como de lugar, llevan a la presencia del Señor a un enfermo paralítico. Ellos no
habiendo podido entrar con el enfermo por la puerta, inventaron una forma para
hacerlo desde el techo.
4. LOS ESCRIBAS Y
FARISEOS QUEDAN SORPRENDIDOS
Los escribas y los fariseos comenzaron a preguntarse: -- ¿Qué está diciendo este
hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?
--. Para estos hombres, el que blasfemaba contra Dios, era merecedor de la pena
de muerte. Sin embargo reconocen cuando dicen ¿Quién puede perdonar los pecados,
sino sólo Dios?”, pero aquí quedan al descubierto que no creen en Jesús como
Dios y no aceptan que El pueda perdonar.
Los escribas y fariseos quedan sorprendidos como el Señor conoce lo que ellos
tratan en secreto. Es así como Jesús les dice; ¿Qué están pensando? ¿Qué es más
fácil decir al paralítico: “Tus pecados te son perdonados”, o “Levántate, toma
tu camilla y camina”? Entonces Jesús, demuestra que es Dios, porque puede
perdonar los pecados como Dios, pues cuanto más noble y sana es el alma que el
cuerpo, en mejor disposición se esta para curarse de cualquier mal. Y para que
todos sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar
los pecados, le dice al paralítico que se levántate, que tome su camilla y
vuelve a su casa”.
5. NOS SANAMOS
CUANDO EL SEÑOR NOS PERDONA.
Al ver la fe de estos hombres, Jesús de acerca al enfermo y le dice: “Hombre,
tus pecados te son perdonados”. Jesús hace esto, para que sepamos que nos
enfermamos como consecuencia de nuestras faltas, y nos sanamos cuando el Señor
nos perdona.
Todo pensamiento, todo dicho, obras y situaciones que omitimos en contra de los
preceptos de Dios, son nuestros pecados. Es bueno tener conciencia de que los
actos y comportamientos lamentables que se apartan de lo recto y justo son
pecados. Para nuestra fe, la confesión y el arrepentimiento en conciencia nos
permiten salir de esto. No arrepentirse es una desacertada acción, y las
consecuencias para la paz del corazón son negativas.
Este fragmento del evangelio, también no enseña, el mérito que tienen otras
personas que por su fe, nos acercan al Señor. Esto es muy válido, para todos
nosotros, por tanto ayudemos a los que están enfermos del alma a ponerse en la
presencia de Dios, para que les llegue la misericordia. Cuando nuestra alma esta
enferma, es fuente de muchos males, si no nos curamos de estos, tampoco se curan
los del cuerpo.
Feliz el que se ocupa del débil y del pobre: el Señor lo librará en el momento
del peligro. El Señor lo protegerá y le dará larga vida, lo hará dichoso en la
tierra y no lo entregará a la avidez de sus enemigos. (Sal 40)
6. EL SEÑOR JESÚS SE
CONMUEVE Y CURA LOS ENFERMOS
Hermosas y esperanzadoras enseñanzas nos deja este fragmento del Evangelio, el
poder de Jesús se manifiesta curándonos nuestros males espirituales, y así nos
llega la curación de otras enfermedades. Para esto solo debemos acudir a El, con
espíritu de fe y humildad.
Nuestro Señor Jesucristo, se conmueve y cura los enfermos, les devuelve la salud
integral y les perdona sus pecados. Cuando Jesús perdona los pecados del alma,
desaparece la debilidad del cuerpo.
El Señor no hace las cosas a medias, la bondad de Jesús es total y nos hacer ver
que sentirse libre de los pecados, nos hace vivir con un corazón sano y limpio,
estos nos trae gran satisfacción e incomparable gozo, y un corazón alegre, no da
un vida saludable.
7. LA GENTE QUEDÓ
ASOMBRADA Y GLORIFICABA A DIOS, DICIENDO: “NUNCA HEMOS VISTO NADA IGUAL”.
Nosotros también demos gracias a Dios, por tantas maravillas, las hemos visto y
las hemos oído. La bondad de Dios, su sabiduría, su amor inmenso, su
misericordia, su paciencia, su fuerza. Son muchos los motivos que tenemos en
nuestra vida para alabar y glorificar a Dios.
8. OREMOS A LA
MISERICORDIA DEL SEÑOR CON SUS FIELES (Salmo 103)
Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice
al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios.
Él perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias; rescata tu vida del
sepulcro, te corona de amor y de ternura; él colma tu vida de bienes, y tu
juventud se renueva como el águila.