Reflexión Bíblica

Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo Mt 5, 43-48

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

 

En este capitulo 5 de san Mateo, hemos leído como en distintos casos, Jesús ha perfeccionado la Ley, esa ley que enseñaba odiarás a tus enemigos, lo que equivalía a no tienes porque amarlo, entonces vamos hacer algunas referencia a la antigua Ley, para veamos el ambiente en que se vivía en aquel tiempo cuando Jesús nos invita a fomentar en nuestro corazón el amor a nuestros enemigos y pedir que seamos perfectos como es perfecto el Padre que esta en los cielos.

Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Nuevamente Jesús cita lo que oyeron en las lecturas y explicaciones sinagogales. La primera parte de esta sentencia se encuentra formulada así en la Ley, ----No te Vengarás ni Guardarás rencor a los hijos de tu pueblo. Más bien, Amarás a tu Prójimo como a ti mismo ---- (Lev 19:18).

En la Ley se preceptúa el amor al prójimo; pero éste prójimo es sólo el judío. En algunos pasajes se recomienda y manda amar también al peregrino pero el contexto hace ver que no es el transeúnte, sino el advenedizo establecido habitualmente entre el pueblo judío e incorporado a él. ---- Cuando un extranjero resida con vosotros en vuestra tierra, no lo oprimiréis---- (Lev 19:34),


La Ley preceptuaba positivamente el exterminio de diversos pueblos idólatras, amalecitas, ammonitas, moabitas, madianitas, cananeos y hasta preceptuaba la prohibición de aceptar compensación pecuniaria por el rescate de estas gentes --- No aceptaréis rescate por la vida del asesino que Está condenado a muerte; Morirá irremisiblemente --- (Núm 33:31). El salmista decía: ¿Cómo no odiar, ¡oh Yahvé! a los que te odian? ¿Cómo no aborrecer a los que se levantan contra ti? Los detesto con odio implacable y los tengo por enemigos míos (Sal 139:21.22).

Como síntesis ambiental, en Qumrán, en el Manual de disciplina (1:4-9), se lee Amar a todos los hijos de la luz, y aborrecer a todos los hijos de las tinieblas. Lo mismo en los Salmos de Salomón

Así es como del precepto positivo de amor al prójimo, pero solo entre los judíos, sumado al silencio del amor universal al prójimo, y que la ley respaldaba el exterminio de ciertas gentes que no eran judías, se vino a concluir dentro del pueblo la ilógica, pero práctica para ellos, la no obligación de amar a los no eran judíos.

Este era el ambiente que existía en tiempo de Jesús, con una interpretación muchas veces exagerada de la Ley, sin embargo Jesús da su enseñanza propia; Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores, es decir el amor al prójimo llega hasta amar a nuestros enemigos, que, en contraposición al judío de aquel tiempo, son todos los no judíos, todos los hombres. Y al mismo tiempo se extiende a perdonar las ofensas personales con verdadera amplitud, pues manda; rueguen por sus perseguidores, en otras palabras a orar por los mismos que los persiguen. 

Nunca el judaísmo llegó a esta moral. EL motivo que Jesús cita para exigir este amor al enemigo es doble: así serán hijos del Padre que está en el cielo. La bondad es esencial a Dios y se desborda, benéfica y protectora sobre todos los hombres, buenos y malos --- porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos --- .No priva a éstos ni del beneficio del sol ni de la lluvia, destacado este último por su valor incalculable en la seca tierra oriental.

Por eso, cuando los seres humanos, en lugar de odiar a sus enemigos, los aman por caridad, imitan y participan de esta bondad indistinta y universal de Dios. Y esta imitación y participación establece en ellos una nueva y especial relación con El. Lo que se expresa en semita por el concepto de filiación: hijos de Dios, como se es, hijo de la luz. Así son los hombres, hijos de vuestro Padre, que está en los cielos.

Dice Jesús: Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? El amor natural es practicado espontáneamente por todos. Pero aquí se destacará la necesidad de una conducta nueva de amor, que llega a los publícanos y gentiles, a quienes los judíos abominaban. ¿No hacen lo mismo los publicanos? y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? El amor aquí a los hermanos se debe de referir a los miembros de la comunidad eclesial a la que pertenecen. El motivo es este amor a Dios, a quien hay que imitar en la anchura del mismo.

Jesús, luego añade la siguiente sentencia; Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo. La perfección que se pide aquí es la benevolencia y el amor a los enemigos, pero por sobre todo, la misericordia. 

Esta es la gran lección que hoy nos enseña Jesús, eso debe ser parte del cristiano, en su obrar, ha de imitar, en el modo de conducirse, al Padre celestial, norma cristiana de toda perfección. Ser grandes de corazón, supone el amor por los que consideramos enemigos, manifestación clara de que somos hijos de Dios y por esa forma de ser, reconocerán en nosotros la filiación divina. Dios es todo bondad y ama a todos los hombres, al imitar en eso al Padre, participamos todos de sus bondad infinita.

Oh Jesús, todo los que nos enseña, nos maravilla.
La paz del Señor Sea con Ustedes
Por comprender esto, Gracias Señor