Reflexión Bíblica
" Jesús le preguntó: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?". Jn 20, 1-2.11-18

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

 

En los cuatro Evangelios, se relata esta ida de Magdalena al sepulcro, pero con algunas diferencias literarias. Juan dice: El primer día de la semana, es decir, al día siguiente del sábado, que, en este mismo año, cayó la Pascua. Luego dice: de madrugada, es en la hora crepuscular del amanecer, que en esta época sucede en Jerusalén sobre las seis de la mañana, por esos dice; cuando todavía estaba oscuro. Al leer los otros evangelistas, nos damos cuenta que esta visita de María al sepulcro no la hace ella sola, sino que viene en compañía de otras mujeres, cuyos nombres se dan: María, la madre de Santiago, y Salomé, la madre de Juan y Santiago el Mayor (Mc 16:1) y otras más (Lc 24:10).

Relata San Juan que: María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Seguramente, esto lo vio a la distancia, y corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, del cual todos suponemos que fue Juan. 

Naturalmente, como ella no entró en el sepulcro, supuso la noticia que da a los apóstoles: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto". Al decir no sabemos, nos damos cuenta que esto enlaza fielmente la narración con lo que dicen los otros evangelistas sobre la compañía de las otras mujeres que allí fueron. Suponemos a una María Magdalena más impulsiva, ya que se dio prisa en volver, para poner al corriente a Pedro y al anónimo Juan.

Por lo que relata Juan, María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Pedro y Juan ya se habían ido, entonces Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentado uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús.

La aparición de Jesucristo resucitado a Magdalena dejó una huella profunda, los evangelistas recogen, privilegiadamente, esta aparición de Cristo resucitado. Los Ángeles que estaban en el sepulcro le dijeron: "Mujer, ¿por qué lloras?". María respondió: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto". Magdalena se vuelve y ve a Jesús, que estaba allí como una persona cualquiera. Aunque Cristo no se le muestra en forma de hortelano, ella pensó, al verle allí, que fuese el encargado de aquel huerto. Su obsesión y su llanto se dirigen a El al punto, para hacerle participante de su inquietud y de su solicitud por ir a buscarle, mostrando nuevamente el carácter, obsesivo é impetuoso, de esta impresión y deducción al ver corrida la piedra del sepulcro.

Este es el momento de la gran aparición de Jesús, El sólo pronunció una palabra: "¡María!". Pero en ella iba el acento y ternura inconfundibles de su voz, entonces ella lo reconoció y le dijo en hebreo: "¡Raboní!", es decir, "¡Maestro!"... Magdalena volcó en él su amor con esta palabra: “Rabboní.” Normalmente se usaba “rabí,” que es más respetuoso, pero al decir así quiere expresar. “mí Maestro”. Luego se postró y se abalanzó a tierra y abrazó los pies de Cristo. 

Sin embargo Jesús le dijo: "No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. 

Aunque suponemos por los otros evangelios que fueron otras mujeres, en el evangelio de Juan, María Magdalena es la única mujer que se acerca a la tumba. A María la llamaban «Magdalena» porque venía de un pueblecito de Galilea llamado Magdala. Ella ha sido identificada como una mujer pecadora según el Evangelio de Lucas (Lc-8,2) y (Lc 7,36-50), pero el mismo Lucas relata que Jesús le hizo saber que sus pecados fueron perdonados.

Es muy importante destacar, que ella acompaño a Jesús, lo atendió, lo escucho, le llegó al corazón y el mismo Jesús se enterneció con Maria Magdalena. Ella estuvo como testigo en la crucifixión y según este Evangelio es la única mujer que se acerca a la tumba donde sepultaron a Jesús. Luego ella fue la primera en conocer la noticia de la resurrección, y recibió de Jesús resucitado el encargo para anunciar a los apóstoles su resurrección.

Jesús le preguntó: ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?.. En efecto, no es para llorar, al contrario es para estar alegres por la resurrección, Ella, pensando que era el cuidador del huerto, le respondió: "Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo". Así María Magdalena nos muestra el gran amor por Jesús, no esta dispuesta a perderlo y si esta para buscarlo donde sea.

Podemos recoger muchas enseñanzas de Maria Magdalena, si ella fue pecadora, por el arrepentimiento recibió el perdón de Jesús, y todo los pecadores podemos tener fe en que Jesús nos perdona si nos arrepentimos, que si hemos sido perdonados y hemos confesado con dolor y sinceridad nuestra faltas recuperamos la gracia y la amistad con Jesús, aún más, si hemos recibido la gracias podemos conocer la resurrección. 

También aprendemos en este Evangelio, que si creemos que hemos perdido a Jesús y lo buscamos lo encontraremos junto a nosotros, como también tenemos que reconocer que el puede estar oculto en una persona humilde, como en el caso del cuidador del huerto. 

Jesús le pidió a María Magdalena que fuera a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras. Ve a decir a mis hermanos: 'Subo a mi Padre y Padre de ustedes; a mi Dios y Dios de ustedes'".

Y así: María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras. Así hemos de recibir el mensaje de Jesús y convertirnos en mensajeros de su victoria sobre el pecado y la muerte, entusiastas, como Maria Magdalena.

OH Jesús, todo los que nos enseña, nos maravilla.

La paz del Señor Sea con Ustedes



Por comprender esto, Gracias Señor