Reflexión Bíblica
Si hubieran comprendido lo que significa "prefiero la misericordia al sacrificio", no condenarían a los inocentes. Mt 12 1-8Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas. Al ver esto, los fariseos le dijeron: "Mira que tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado".
Los fariseos les dicen a los discípulos que están haciendo lo que no es lícito hacer en sábado. La legislación rabínica tenía 39 formas de trabajos prohibidos en sábado en tiempo de Jesús, y estas prohibiciones estaban en todo su rigor. Entre ellas, la tercera decía sobre recoger (la mies) y la cuarta sobre atar las gavillas o los fajos. Los fariseos escrupulosos equipararon el arrancar espigas a la tercera prohibición, y el frotarlas, a la cuarta. Lo que únicamente prohibía expresamente la Ley era esto: “Seis días trabajarás, el séptimo descansarás; no ararás ni recolectarás” (Ex 34:21).
Pareciera que Jesús, siempre esta contradiciendo las costumbres de los fariseos, en este caso por no decirle nada sus discípulos respecto a arrancar espigas en día sábado, que era observado por los judíos en el descanso sabático, que no solo les impedía que los campesinos trabajasen en día de sábado, además, se les prohibía incluso recoger espigas. Sin embargo a nosotros no nos parece para nada que sea así, pues son los fariseos los que acostumbran a afirmar de algo contrario a lo ya dicho, o ha negar de algo que se da por cierto que debe ser así. Además para ellos, la ley es el centro de atención y para Jesús el hombre, es así, como Jesús, nos trae un nuevo modo de ver el sábado, como en todos los evangelios, que nos hace un distinta concepción de ver algo a como era la costumbre judía y nos propone un conjunto de ideas nuevas sobre ello.
Así es como Jesús les respondió: "¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes?
El precepto del reposo sabático era estricto y de institución divina. Pero tenía excepciones. Y Jesús les cita primero un caso de David, que era el prototipo del rey perfecto. Perseguido por Saúl, huyó con su escolta a Nob, donde estaba el Tabernáculo. No tenían qué comer y pidió al sacerdote Ajimélek que los socorriera. Mas no teniendo nada, les dio “pan del Santo,” pues no había más que “panes de la proposición” (1 Sam 21:1-9), que sólo podían consumir los sacerdotes (Lev 24:9). Si esto estaba prohibido por la Ley y fue hecho por un sacerdote al que no pareció ir contra el espíritu de la Ley, y por David, modelo de perfección, es que fue una acción lícita; la ley natural estaba antes que la positiva. Jesús les desautoriza, incluso desde otro punto de vista, ya que ellos daban más valor a sus tradiciones y legislaciones que a la misma Ley 2. Mateo añade otra razón de Jesús. Si fuese tan estricto tal precepto, tampoco podría ministrarse en el santuario en sábado. Sin embargo, la Ley preceptuaba los sacrificios y su preparación en este día (Núm 28:9-10; Lev 24:8). En la Mishna se lee frecuentemente: “El culto del templo quita el descanso sabático” La misma “circuncisión,” según los rabinos, se debía practicar incluso en sábado (Jn 7:23). Y, sin embargo, de todo aquel trabajo cultual “no son culpables.” Por lo que se concluye que no sólo hay excepciones lícitas, sino que El mismo puede dispensarlo, Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado. Como el reposo sabático es de institución divina (Gen 2:2-3), proclamarse “señor del sábado” es proclamarse dueño de su institución. Moisés sólo fue un ministro que legisló en nombre de Dios. Si Dios es el “dueño” del sábado y Jesús es el “Señor” del sábado, Jesús se está proclamando Dios. Puesto que inmediatamente Jesús se va a presentar superior al templo, ¿acaso quiere también insinuar aquí que los discípulos que están a su servicio — del templo de Dios (Jn 2:19-21) — están exentos de esta obligación?
Sólo Mateo refiere estas palabras de Jesús, lógicas después que ha estado hablando de los sacerdotes que ministran en el templo: Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien más grande que el templo. Esta forma más grande, es decir mayor, se refiere a Jesús, para indicar su grandeza sobre Jonás y Salomón. Es grande el valor dogmático de estas palabras de Jesús. Él es mayor que el templo, que tenía la máxima dignidad por ser la casa donde habitaba Dios. Superior al templo de Israel no había más que Dios. Jesús, por tanto, se proclama Dios. Poco después se proclama también mayor que Salomón (reyes) y Jonás (profetas). Así va mostrando gradualmente la grandeza de su dignidad.
Y como para resumir su pensamiento sobre la cuestión del descanso sabático, Jesús cita unas palabras de Oseas (6:6): "prefiero la misericordia al sacrificio" Prefiere los sentimientos de un corazón sincero a la práctica externa y ritualista de la Ley. Si hubieran (ustedes los fariseos), comprendido lo que significa "prefiero la misericordia al sacrificio", no condenarían a los inocentes, a los apóstoles, ya que aquí “misericordia,” como en Mt 9:13, debe de tener el sentido de “compasión,” y, a imitación de Dios, compasivo, benigno, misericordioso, es como se debió juzgada esa labor que ellos hacían.
Y nuestro Señor Jesús, en este caso especifico, lo hace sobre el día sábado, que pasa de ser día consagrado a Dios a día consagrado al bien del hombre, es así como en este día, el hombre se ha liberado del demonio, o se ha curado de algún mal, porque para Jesús, la voluntad de Dios coincide con el bien del hombre, durante todo tiempo y todo día; no hay otra ley por encima de ésta.
Jesús, por lo demás, se muestra en este fragmento no como el esclavo-obediente de la orden o mandato del descanso sabático, sino como Señor del Sábado. Seguramente los escribas y fariseos, había añadido al libro de la Ley, observancia y prohibiciones, que pesaban en la conciencia de muchos. Es un error, considerar que el orden de la Ley es mas importante que el mismo hombre, como si este hubiera sido creado para la Ley y no la Ley para los hombres, Por eso Jesús, es muy claro con los fariseos, y es porque el Hijo de Dios esta por sobre la Ley, el es dueño de la Ley, y nos enseña que Dios ha creado todas las cosas para los hombres, y al hombre ha sido creado para Dios.
La Palabra de Dios, nos llega a nosotros, en todo momento, en el menos pensado, en cualquier circunstancia de nuestra vida, en todos nuestros acontecimientos, la Palabra de Dios esta a nuestro alcance. Aquí en este evangelio la Palabra de Dios es como esa espiga de trigo, con maduros granos de trigos en nuestras manos, que en este caso nos alimentan el espíritu. Este es nuestro gran alimento al alcance siempre de nuestras manos, saquémosle el provecho que de este grano nos entrega, como lo indica este evangelio como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas, recordemos las palabras de Jesús, “Mi alimento es hacer la voluntad de aquel que me envío” (Jn 4,34). No ignoremos las Sagradas Escrituras, sería ignorar a Cristo, luego ignorar la vida eterna y apartarse de lo que Dios quiere para nosotros, tenemos tiempo para muchas cosas, por tanto no podemos decir que no tenemos tiempo para dedicarnos unos instantes para conocer más y mejor la Palabra de Dios, el mejor alimento que podemos tener en nuestras manos.
OH Jesús, todo los que nos enseña, nos maravilla.
La paz del Señor Sea con Ustedes
Por comprender esto, Gracias Señor