San Marcos 6, 17-29:
"No te es lícito tener a la mujer de tu hermano"Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
1. EL TETRARCA HERODES O
HERODES ANTIPAS
El tetrarca Herodes o Herodes Antipas, era hijo de Herodes el Grande y de
Maltace, esposa samaritana de Herodes. Entonces, este Herodes era medio
samaritano y, casi seguramente, no corría por sus venas ni una gota de sangre
judía. En una ocasión, Herodes Antipas viajó a Roma y allí conoció Herodías, que
era mujer de Filipo, hijo de Herodes el Grande. Se unió apasionadamente a su
cuñada Herodías, repudiando a su legítima esposa. Herodías vino a ser su genio
maligno, fue la instigadora del asesinato de Juan el Bautista (Mt. 14:1-12; Ant.
18:5, 2). Entre Antipas y Herodías, se acordó una unión ilegal y llevar con
ellos a la hija de Herodías, llamada Salomé.
La presencia de Antipas y Herodías, trajo el escándalo. El adulterio de Antipas
iba abiertamente contra la Ley, que prohibía estas uniones incestuosas. La voz
apostólica del Bautista sonó repetidas veces contra aquel adulterio. Antipas
temía un levantamiento popular, pero también temía el gran prestigio del
Bautista. En los manejos de primera hora contra el Bautista estaba ya Herodías,
que le odiaba y quería matarle, pero no podía por temor al pueblo.
Este Antipas era un claro y agudo neurótico. Tenía la obsesión por el Bautista.
Juan Bautista fue encarcelado, precisa san Lucas, por lo de Herodías y por todo
lo malo que había hecho Antipas, y que el Bautista censuraba.
2. TEMÍA A JUAN, PORQUE SABÍA QUE ERA HOMBRE JUSTO Y SANTO, Y LO
GUARDABA.
San Marcos, destaca que el tetrarca, cuando tenía prisionero Juan Bautista,
temía a Juan, porque sabía que era hombre justo y santo, y lo guardaba. ¿De
quién? Probablemente de las insidias de Herodías. También detalla san Marcos,
que Herodes Antipas le oía con gusto, haciéndole traer, seguramente, de la
prisión. Marcos también nos narra el juramento de Herodes Antipas a Salomé
después del baile, que le daría lo que pidiese, aunque sea la mitad de mi reino.
Esta frase tiene antecedentes bíblicos, y además Antipas no tenía reino, sino
tetrarquía.
Sucede que Herodes Antipas buscó el ser rey, pero no obtuvo de Roma más que el
título oficial de tetrarca. Entonces podemos pensar que si San Marcos le nombra
rey, puede ser como un título genérico, o por reflejar el uso que popularmente,
por halago, le diesen los súbditos, o acaso por estar un tanto condicionado por
la segunda frase usada: la mitad de mi reino. Esta frase aparece en el libro de
Ester (Est 5:3; cf. 1 Re 13:8).
Pero si esta frase, literariamente, pudiese provenir del pasaje semejante del
libro de Ester, no habría ningún inconveniente en que el mismo Herodes Antipas
hubiese añadido esta expresión genérica, como sinónima de su tetrarquía, en un
momento de exaltación bajo el vino y el halago de los presentes.
3. HERODES COMO REPRESENTANTE DEL PODER ES SOBERBIO, ALTIVO Y EXIGENTE
Nuestro Señor Jesús, hablando de este marrullero, tramposo y astuto tetrarca, lo
llamó «esta zorra» (Lc. 13:31, 32). Es evidente que Herodes Antipas debía tener
una cierta influencia sobre sus seguidores, porque Jesús habla de «la levadura
de Herodes» (Mc. 8:15).
Herodes como representante del poder es soberbio, altivo y exigente, quiere que
todos se postren ante el y cedan a sus caprichos, incluso el mismo Jesús. Pero
el bellaco tetrarca aún no sabía quien era el Señor. Por eso mismo había se
excitado en el una gran curiosidad de verlo actuar, aun quizás poder presenciar
algún milagro.
Lo que herodes nos sabía, que es el que tenía que venir, el que bautiza no con
agua, sino con el fuego del Espíritu-Amor (Lc 3,16); el hijo amado de Dios,
sobre el que desciende en el bautismo el Espíritu, como paloma que se refugia en
su nido; el que, lleno de Espíritu santo, es tentado por el diablo en el
desierto, como lo fue en su día el pueblo en el éxodo hacia la tierra prometida,
pero superando las tres tentaciones que asaltan a cada mortal por el desierto de
la vida; el que anuncia una amnistía de perdón universal para todos sin
excepción y, a cambio, recibe amenazas de muerte por parte de sus paisanos en
Nazaret; el que habla con autoridad, y no como los escribas, dando órdenes a los
espíritus inmundos que salen; el que invita a Pedro y a los suyos a pescar
obteniendo resultados sorprendentes; el que cura al leproso y no queda impuro;
el que hace levantarse del lecho al paralítico, imagen de la humanidad postrada
por el pecado; el que llama a Leví, escandalizando a los fariseos; el que se
autoproclama el esposo e invita a sus seguidores a entender la vida como una
fiesta de bodas, de amor fecundo alegría; el vino nuevo que requiere odres
nuevos; el señor del sábado que pone en el centro de atención de su vida el bien
del hombre por encima de la observancia del precepto de descanso y el que
proclama un orden nuevo basado en la pobreza o austeridad solidaria para poder
ejercer con libertad el amor sin límites, el perdón, la generosidad e invitar a
todos a construir la casa sobre roca. No es de extrañar, ante tanta novedad y
capacidad, que todos, hasta Herodes, se pregunten quién es ése que rompe los
moldes del pasado y coloca a sus seguidores en la puerta del futuro, sin saber
que no es otro entrega y enseña a entregar el amor sin medida.
4. SALOME BAILA A HERODES
Pero la oportunidad para la muerte del Bautista fue bien calculada por Herodías.
Llegó el día del cumpleaños de Herodes y se preparo un suntuoso banquete. En él
bailó la hija de Herodías, Salomé. En la antigüedad semita no eran bailes de
sociedad, sino representaciones coreográficas de situaciones, que, en principio,
podían ser muy dignas Pero en este ambiente es muy fácil suponer la licencia. La
escena agradó a todos, máxime en aquel ambiente, y Antipas, en la euforia del
mismo, juró dar a Salomé lo que le pidiese. Ella, salió a consultar con su
madre, y ésta le manda pedir la cabeza del Bautista.
Porque Juan le decía No te es lícito tenerla, Herodes había encarcelado a Juan
Bautista, con este encierro, Herodes hijo de aquel homicida mando a matar a los
niños en Belén, quería acallar una verdad.
5. HERODES LE TEMÍA A JUAN PORQUE SU VOZ ESTABA SIENDO ESCUCHADA
Quizás sea bueno preguntarse, ¿si sabemos una verdad, debemos callarla?, ¿si
callamos, lo hacemos por temor, por vergüenza o por desidia?, Juan vio que la
única forma de terminar con los malos hábitos y así seguir el camino de la
verdad era decirla.
Herodes le temía a Juan porque su voz estaba siendo escuchada por la gente y a
su vez el pueblo le tenía temor a Herodes, por ser un hombre de represalias, en
este ambiente aparece fuerte la voz apostólica y profética de Juan para
denunciar y convertirse en la voz de los sin voz, pero quien sigue el camino de
la verdad, siempre ha de estar dispuesto como lo hizo Juan a morir por ella.
Hemos visto, y seguimos observando como hasta el día de hoy se repiten
situaciones como la de Juan. El que se atreve contra un poderoso, el que sale en
defensa de la injusticia o la opresión es encarcelado, o criticado por este. La
eterna lucha del bien contra el mal, enfurece a los malignos.
6. JUAN, COMO HOMBRE FIEL, NO SE FIJO EN CATEGORÍAS PARA DECIR LA VERDAD
Juan le puso en cara a Herodes su pecado y lo hace con energía y con entereza de
espíritu, es así, como la palabra de Juan producía grandes remordimientos que
incordiaban y molestaban su conciencia. De este modo para enmudecer a Juan, lo
encarceló, pero nada pudo acallar su voz profética.
Muchos por el amor a la verdad y por expresarlas libremente, dejaron a un lado
los miedos al dolor físico, al hambre, a las injurias y calumnias e incluso a la
muerte.
Juan, como hombre fiel, no se fijo en categorías para decir la verdad y empezó
por la autoridad, nada acalló la denuncia de la inmoralidad y la injusticia.
Todo aquel que sigue verdaderamente al Señor, como muchos ya lo han hecho, no
deben acallar frente al mal, Juan denuncio el escándalo y la inmoralidad, mucha
veces nos corresponderá a nosotros hacer lo mismo, pero consideremos que no
tiene porque ser con agresividad, sino por nuestro ejemplo de vida, con nuestra
conducta, al modo como Jesús espera de nosotros.
7. SI PERMANECÉIS EN MI PALABRA, SERÉIS EN VERDAD DISCÍPULOS MÍOS
Herodes sintió un gran remordimiento por el crimen que cometió ordenando
decapitar a Juan, por eso cuando conoció la fama de Jesús, le hizo pensar Éste
es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se
manifiestan en él poderes milagrosos, porque el pecado lleva consigo el
remordimiento que golpea fuerte la conciencia del que comete la falta, no le
hace vivir tranquilo ni conocer la paz. La mentira destruye el alma, la verdad
la fortalece.
Jesús decía a los judíos que habían creído en El: Si permanecéis en mi palabra,
seréis en verdad discípulos míos, y conoceréis la verdad, y la verdad os
librará. (Jn 8, 31-33)
El Señor les Bendiga