San Mateo 7, 6.12-14:
“Entren por la puerta estrecha”Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
1. NO DEN A LOS PERROS LAS COSAS SANTAS
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: No den a los perros las
cosas santas ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después
se vuelvan contra ustedes y los despedacen.
Talvez no sea fácil comprender esta sentencia que hace Jesús, es una enunciado
metafórico, pero tiene un principio que lleva una recomendación que hace a sus
discípulos y apóstoles, la prudencia que debe tenerse para no entregar ni
confiar la doctrina del Reino a quien al recibirla, lo único que haría es
profanarla. En efecto, hay seres indignos, cínicos, embusteros, a los cuales las
cosas valiosas como las perlas, no les atrae por su belleza, algunos son
expertos en destruir la hermosura que ha creado Dios, otros dañan al amor, otros
no trepidan en ser despiadados para pisotear el alma de los hombres.
2. LAS COSAS DE DIOS, SON ABSOLUTAMENTE SANTAS
Podemos decir que Jesús nos enseña que no se puede destinar los
alimentos sagrados a las cosas profanas, ni hacer mal uso de ellas. La Palabra
de Evangelio, es un verdadero alimento santo y debe ser bien entregado. Pero no
se quiere decir con esto que la doctrina del reino no haya de ser enseñada por
el apóstol, pues Jesús mandó predicarlo a todas las gentes lo mismo que vaticinó
persecuciones por causa suya, incluso con el martirio, en estos pasajes se
anuncia la universalidad del reino; pero en esta sentencia, lo que se enseña es
la prudencia en la entrega del mismo.
Las cosas de Dios, son absolutamente santas, aún más son santificadoras, es así
como nosotros debemos estar en la mejor disposición de recibirlas. Es así como
los Santos Evangelios debemos recibirlo de muy buena forma y muy atento a sus
enseñanzas para vivirlo en plenitud, es así como cuando lo oímos en la Liturgia,
debemos estar atento y muy concentrados o compenetrados, esto es, sintiendo la
presencia del Señor, recibiendo en nuestro corazón las palabras de Jesucristo.
Indudable para todos nosotros, Dios quiere nuestra salvación, y este deseo de
Dios, no puede desaprovecharse en nosotros, entonces, cuando el nos tiende una
mano, recibámosla y tomémonos de ella sin soltarnos. No dejemos que caiga al
vacío ninguna palabra que nos acerque a Dios, estemos atentos a la inspiración
de Espíritu Santo
3. HÁGANLO POR ELLOS: EN ESTO CONSISTE LA LEY Y LOS PROFETAS
Luego Jesús nos dice: Todo lo que deseen que los demás hagan por
ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la ley y los profetas, es decir
traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se
resumen la ley y los profetas. El tema de este versículo, ha sido llamado en el
pasado como regla de oro de la caridad, Esta sentencia que nos dice el Señor
debe hacer ver a los hombres cómo debemos amarlos, es hacer a los demás lo que
quisiéramos que los otros nos hicieran a nosotros. Pero cuidado de no
interpretarse como que solamente no es hacer mal a los demás, sino que en amar a
los demás, como a nosotros mismos. Es un llamado vivo al corazón de todos. Con
esta norma que nos pide Jesús, podemos cultivar la autenticidad en el amor, con
un diario recursos para ejercitarla y con una magnifica perspectiva de apertura
a la caridad cristiana.
4. ENTREN POR LA PUERTA ESTRECHA
Dice Jesús: Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y
amplio el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él.
En conciencia, muchas veces nos encontramos en la situación de que estamos
frente a dos caminos, el de la reconciliación y el perdón, el de la soberbia y
la decadencia, ¿Cuál habremos de tomar?, ¿comprenderemos que unos es de la vida
y el otro de la perdición? Seguramente, hay muchos obstáculos y dificultades que
se nos presentan en la vida para entrar al Reino, pero todas ellas son superadas
al oír la llamada al arrepentimiento, a la esperanza, a la fe y al seguimiento
de Jesús.
Jesús nos dice; Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que
conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran! Es triste este
pronunciamiento, porque habiendo oportunidad para todos, no es muy grande el
número de hijos de Dios que quieren salir a su encuentro. Jesús no se refiere al
número de los que se salvan, si a cuanto están dispuestos a buscar la santidad,
cuantos se deciden por ir hacia Dios.
5. YO SOY LA PUERTA
Yo soy la puerta; el que entra por mi se salvara (Jn 10,7; 9), Jesús es
la puerta, sin él no se entra a la vida. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida
(Jn 14,6). No es un camino fácil, recordemos el camino que recorrió para ir al
Padre, recordemos la pasión, fue un camino de inmenso sacrificio, fue humillado,
fue despreciado.
Es así, como el camino que nos conduce al Padre, estarán siempre los
sufrimientos de Cristo y es el único camino posible, el de Jesús. El Camino de
la cruz, es nuestro esfuerzo para nuestra purificación, es un medio para nuestra
santificación.
No es un camino fácil, nos exigirá renunciar a muchas situaciones que nos
parecerán agradables, es ir cuesta arriba, es fatigarse, quizá pueda ocurrir que
deberemos renunciar a aspiraciones legítimas como personas humanas, pero serán
muy reconfortantes si el resultado de ir por este camino, nos acercamos a la
perfección de la vida espiritual, si es así, podremos entrar al Reino de los
Cielos.
Dios necesita de personas, que hagan de su vida toda una ofrenda.
La Paz de Cristo