San Mateo 7, 1-5:
“porque así como juzguen los juzgarán y con la medida que midan los medirán”Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
1. JESÚS DIJO A SUS
DISCÍPULOS: NO JUZGUEN, PARA NO SER JUZGADOS.
En esta enseñanza, Jesús no se refiere a lo judicial, necesario a la
sociedad y a la Iglesia, tampoco esta hablando de la corrección fraterna, que
supone un juicio, al menos desfavorable, de la conducta externa, y que Jesús nos
manda ejercer, del mismo modo, no nos pide reconocer las faltas de nuestras
deudas, en las que manda perdonar; ni a las faltas evidentes, que no admiten
excusa, pues Jesús no manda imposibles. Jesús se refiere en este fragmento al
juicio fácil y pronto con que se condena al prójimo.
El verbo juzgar y condenar, es muchas veces lo mismo, moralmente afecta igual si
hacemos un juicio condenatorio. Esta muy claro, que si no disponemos de todos
los elementos de juicios, no es prudente juzgar alguna persona, si no cumplimos
con este principio, haremos algo injusto.
Pero lo que quiere enseñar Jesús, no es regla de prudencia social, no juzgar
para no ser juzgados, esto no es conforme al principio de “Para juzgar a tu
prójimo, espera a que estés en su lugar” Jesús no esta dando normas para hacer
más llevadera la vida social; Jesús está exponiendo un aspecto moral de conducta
superior. No olvidemos que por quien seremos juzgados, es Dios, es El quien
juzgará y/o condenará a los seres humanos con la medida conque éstos se juzguen
y se condenen entre sí.
2. PORQUE CON EL CRITERIO CON QUE USTEDES JUZGUEN SE LOS JUZGARÁ
Dice el Señor; Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los
juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes. Esta formulación, no
tiene nada que ver con la ley del talión, en el caso de Jesús no tiene el mismo
valor de adecuación. No es que en Dios no haya justicia estricta, sino que la
medida a la que Jesús alude es la medida de la semejanza y de la proporción. Si
no se condena al prójimo, tampoco Dios nos condenará a nosotros. Y si se
perdona, el perdón, como se lee en san Lucas, la medida que se usará con
nosotros, será una medida colmada, rebosante, será derramada en vuestro seno (Lc
6:38). Es análogo a la petición del Padre Nuestro, si los hombres perdonan, Dios
también perdona (Eclo 18:20); pero, por parte de Dios, esta medida de perdón es
rebosante.
No podemos dejar de reconocer, lo fácil que somos para calificarnos, y que
distinto calificamos a los demás. En efecto, nosotros nos ponemos muy buena nota
en todo, en nuestra conducta somos especialistas en indulgencia, ahí nos nace
toda nuestra comprensión, y tenemos las mejores justificaciones, no hay nadie
mas benigno para tratarnos a nosotros mismos que nosotros mismo. En cambio, para
los demás utilizamos un patrón muy distinto y opuesto, observamos los defectos
en nuestro prójimo de una manera formidable, somos superhéroes especialistas en
ver los defectos, ver las deficiencias, ver los errores y fallas de nuestros
hermanos.
3. LA PAJA QUE ESTÁ EN EL OJO
Dice Jesús; ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu
hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? Ante el tribunal privado,
celoso e inapelable que el hombre lleva dentro de sí para los demás, el Señor le
exige, para practicar rectamente su justicia antes sí mismo, a su propio
tribunal para juzgarse y condenarse en él, por eso dice que, antes de ver la
paja en el ojo ajeno, vea que en el suyo hay una viga.
También dice el Señor; ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: Deja que te saque la
paja de tu ojo, si hay una viga en el tuyo? El pensamiento de Jesús está
matizado de ironía; no sólo es ver la paja en el ojo ajeno, sin ver la viga en
el suyo, sino que es ofrecerse a quitársela al otro, quedándose tranquilo con la
suya.
La imagen está tomada del medio ambiente, en que se decía a uno: Quita la
astilla de tu ojo. Y él respondía: tú quita la viga del tuyo. Estos contrastes
acusan en el que así obra, no sólo falta de decoro moral, sino falta de celo por
obrar el bien. Pues éste exige comenzar por uno propio.
4. HIPÓCRITA, SACA PRIMERO LA VIGA DE TU OJO
Jesús llama al que así obra: Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo,
y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano. En cierto modo
este término, se ajusta a los fariseos, que despreciaban a los demás, teniéndose
ellos por los solos hombres justos (Mt 5:28). Jesús expone, ante este cuadro,
cuál ha de ser la doctrina de la perfección cristiana. Es un pasaje adelantado
por san Mateo, pues aún no había comenzado el contacto y denunciación de Jesús
contra los fariseos, y ahora aparece aplicado y a su grupo.
En nuestro actual ambiente, también debemos cuidarnos al juzgar, porque no
podemos conocer en la totalidad la intimidad personal, no podemos conocer que
hay dentro del alma de nuestro prójimo, es así como la advertencia de Jesús es
perfecta, No Juzguen
5. EL MODO DE VIDA DEL CRISTIANO NOS OBLIGA A DENUNCIAR
Pero eso no significa que frente a hechos destacadamente faltos de
moral no podamos decir algo, el modo de vida del cristiano nos obliga a
denunciar lo que no esta en la ética de las cosas, a modo de ejemplo, cuando se
habla de favorecer el aborto, es lógico que emitamos un juicio, porque eso va en
contra de todo nuestros principios.
En cambio dar una opinión sobre las motivaciones o intenciones de las personas
es distinto, por esa razón es prudente no juzgar sin conocimiento y sin
elementos de juicios razonables.
6. ¿PORQUE NO PENSAR BIEN DE NUESTROS HERMANOS?,
Sin embargo, cuando oímos cierta opiniones que otros emiten de nosotros
y no son como desearíamos nos amarga y nos sentimos. En ese minuto revisemos
como hemos sido nosotros con aquellos, y no nos olvidemos de ese antigua
expresión de el que siembra vientos recoge tempestades.
Aprendamos y hagamos el propósito de no juzgar a nadie, ¿porque no pensar bien
de nuestros hermanos?, ¿no es acaso mejor pensar bien de todos y por todo?, ¿no
quedará mas tranquilidad en nuestras conciencia si hemos pensado bien de nuestro
prójimo? Amemos a los demás, como quisiéramos que ellos nos amen a nosotros, nos
traerá mucha Paz.
La Paz de Cristo