San Mateo 5, 38-42:
“Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda”
1. OJO
POR OJO Y DIENTE POR DIENTE
Ustedes han oído que se dijo…. Pero yo les digo… Jesús, nos reafirma su
autoridad divina, por sobre la ley, por sobre los profetas, por encima de los
legisladores, es una afirmación clara de su divinidad.
Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente
por diente. La llamada ley del talión toma su nombre de su incorporación a la
ley romana Las frases con que aparece citada eran las primeras con las que
aparece formulada en la Ley (Ex 21:24.25v; Dt 19:18.21v). Era la ley vigente en
el Oriente bíblico. Esta legislación, tan chocante con la mentalidad que hoy
tenemos, nacía precisamente de un espíritu de justicia y moderación. Si la
injusticia privada fácilmente degenera en reyerta y ésta en abuso, ley del
talión tendía a prevenir y evitar éstas trifulcas. Era la justicia tasada
materialmente: Ojo por ojo, pero no más que el equivalente material de la ofensa
hecha. Aunque también se admitía en la antigüedad la sustitución de esta
tasación material por una equivalencia en especie o dinero (Ex 21:26-35). Sin
embargo, no es seguro si en la época de Jesús regía la sustitución pecuniaria o
equivalente de la ley del talión, En la literatura rabínica hay indicios de
estar vigente estrictamente esta ley, al menos en casos concretos. El
historiador Judío Flavio Josefo dice que era practicada si el agredido no
aceptaba la compensación económica. Y este principio es el que Jesús toma en su
primitiva formulación para preceptuar a sus discípulos un amplio espíritu de
justicia, y aún más, desbordada por la caridad.
2. JESÚS NO
EXPONE LA ABOLICIÓN DE LA JUSTICIA PÚBLICA
Pero es bueno aclarar que esta justicia que va a exponer Jesús, no es la
abolición de la justicia pública, la que es necesaria para la existencia misma
de la sociedad. Recordemos que el mismo Jesús dijo: Dad al César; ni tampoco
trata de que sus discípulos renuncien a sus derechos ante la justicia pública,
pues se haría la vida humana imposible en multitud de casos. El mismo hará ver
esto con su ejemplo en san Juan 18:22.23. Al oír esto, uno de los guardias que
estaba allí le dio a Jesús una bofetada en la cara, diciendo: ¿Así contestas al
sumo sacerdote? Jesús le dijo: Si he respondido mal, demuestra dónde está el
mal. Pero si he hablado correctamente, ¿por qué me golpeas?
3. EL ESPÍRITU
GENEROSO DE CARIDAD QUE HAN DE TENER LOS DISCÍPULOS
Lo que Jesús enseña, en una forma oriental, concreta, extremista y paradójica,
es cuál ha de ser el espíritu generoso de caridad que han de tener sus
discípulos en la práctica misma de sus derechos de justicia. Por eso, al ojo por
ojo, dirá como temática paradójica de este espíritu de caridad, dice Jesús: Pero
yo les digo que no hagan frente al que les hace mal, es decir, no resistáis al
mal, por el contexto, al hombre malo, al que le hace mal. Y Jesús ilustra aún
este principio con cuatro casos, que harán ver con grafismo su pensamiento. Al
final de ellos se sintetizará su intento.
4. SI ALGUIEN
TE DA UNA BOFETADA EN LA MEJILLA DERECHA, PRESÉNTALE TAMBIÉN LA OTRA
Jesús nos dice en el primer caso; Si alguien te da una bofetada en la mejilla
derecha, preséntale también la otra. La paradoja es clara. El citar
concretamente una mejilla es debido a que el detalle agrada al pueblo y fija la
atención. El que sea la derecha no tiene ningún valor especial, aunque algunos
lo pensaron basándose en sutilezas. Lucas, 6; 9 en el lugar paralelo, dice: Al
que te hiera en una mejilla, ofrécele la otra. Es una expresión tomada del
lenguaje popular. En la literatura rabínica se lee: Cuando alguno te abofetee en
la mejilla izquierda, preséntale aún la derecha. Es matiz característico de san
Mateo.
5. AL QUE
QUIERE HACERTE UN JUICIO PARA QUITARTE LA TÚNICA, DÉJALE TAMBIÉN EL MANTO
Jesús nos dice en segundo caso; Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la
túnica, déjale también el manto; La túnica y el manto eran las dos piezas
usuales del vestido palestino de la época. La escena parecería evocar un caso de
reclamación ante un tribunal. Ante este pleito, Jesús diría, paradójicamente,
que le diese también el manto, sobre el que no había cuestión. La Ley exigía que
el que tomase en prenda el manto del prójimo se lo devolviese antes de la puesta
del sol, pues tan necesario le era (Ex 22:25.26).
6. SI TE EXIGE
QUE LO ACOMPAÑES UN KILÓMETRO, CAMINA DOS CON ÉL
Jesús nos dice en tercer caso: si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina
dos con él. Esta sentencia es propia del evangelio de san Mateo. Esta exigencia,
equivale a la palabra requisar, que es de origen persa. Los oficiales y
servidores del rey, para poder cumplir mejor su oficio de mensajeros, estaban
autorizados a requisar a personas o medios de transporte que encontrasen a mano.
Los romanos tomaron de los persas la misma palabra y la institución.
Naturalmente, este derecho se prestaba en la práctica a toda clase de abusos. En
labios de Jesús tiene la palabra mayor amplitud, pues se refiere al espíritu que
ha de informar la conducta de sus discípulos. El mismo término cualquiera que te
requise acusa el propósito genérico de la lección de Jesús en la vida cotidiana,
si te exige que lo acompañes un kilómetro, Jesús propone responderle con dos.
7. DA AL QUE
TE PIDE, Y NO LE VUELVAS LA ESPALDA AL QUE QUIERE PEDIRTE ALGO PRESTADO.
En el cuarto caso, Jesús dice; Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al
que quiere pedirte algo prestado. Este cuarto ejemplo con el que Jesús expone su
doctrina parecería tratarse, en la primera parte, del ejercicio de la limosna, y
en la segunda, de dar facilidades materiales en la vida del prójimo. Pero
ateniéndose al tono general de este contexto, en el que se acusan exigencia o
insolencia por abuso — la bofetada, el despojo del manto, la requisa —,
probablemente este último punto ha de ser situado en el plano de lo exigente.
Puede ser el caso de una petición de préstamo en condiciones de exigencia o
insolencia. A esto lleva la sentencia paralela de Lucas: Da a todo el que te
pida y no reclames a quien toma lo tuyo (Lc 6:30). Según el Antiguo Testamento,
el préstamo al pobre debía ser hecho sin beneficios. Expresión aún con más
amplificación.
8. EL
CRISTIANO DEBE TENER UNA ACENTUADA CARIDAD
La doctrina de Jesús, que se desprende de estos casos concretos en que la
expone, es que el cristiano debe tener su caridad al prójimo tan acentuada, que
en los casos mismos de ofensa o abuso, como en la bofetada, o en los que tiene
la justicia a su favor, la túnica, requisa, préstamo, debe tener su disposición
de ánimo en tal estado que, por su parte, esté dispuesto al perdón y a la
generosidad con su adversario. Por lo que no quiere decir, en verdad, que ponga
la otra mejilla para recibir otra bofetada, lo que era provocar al enemigo a una
nueva injuria, y análogamente hay que decir lo mismo de los otros casos, pues
sería provocador de nuevas injurias el que así hiciese.
Es, por el contrario, con esa forma un tanto paradójica de hablar, un modo de
exponer la actitud de caridad y perdón que se ha de tener con el adversario; no
sólo perdonar a la primera injuria, sino estar preparado a perdonar nuevas
ofensas, ofreciéndole así, con la otra mejilla, toda la generosidad de su
perdón. Cuando a Jesús, en el sanedrín, un soldado le dio una bofetada, Jesús no
le ofreció la otra mejilla, sino que le dijo: Si he respondido mal, demuestra
dónde está el mal. Pero si he hablado correctamente, ¿por qué me golpeas? Acaso
esté también en la perspectiva de san Mateo la persecución por Jesús
9. JESÚS PREFIERE LA MISERICORDIA
Las leyes, favorecían más a la Justicia que la misericordia, Jesús prefiere la
misericordia, El ennoblece los sentimientos profundos, los corazones sinceros y
compasivos, ante la práctica del rigor de la ley, la ley del Talión responde al
espíritu de la justicia, pero no al del Evangelio, que es el espíritu de
caridad. Dice el Señor; Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que
quiere pedirte algo prestado. Es decir seamos benevolentes, piadosos, clementes,
compasivos, tengamos caridad por nuestros hermanos, no le neguemos lo que
necesiten, tengamos disposición de ayudar y no de volver las espaldas. Jesús,
nos vuelve a pedir, que amemos al prójimos, como a nosotros mismos.
La Paz de Cristo Jesús viva en sus corazones