Reflexión Bíblica
Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha". Mt 9, 32-38Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
Le presentaron a Jesús un mudo que estaba endemoniado. El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar Este milagro es, seguramente, un adelantamiento duplicado y condensado del milagro que narra San Mateo más adelante (San Mateo 12:24-30). Es un elemento más en el cuadro de milagros de Jesús, que San Mateo sistematiza. El poder sobre los endemoniados hacía ver el poder de Jesús sobre Satán, y la venida ya de su reino. Si antes citó (San Mateo 8:28-34) la curación de dos endemoniados, era bajo otro aspecto. Así acusa su dominio total sobre ellos.
San Mateo cierra estos dos capítulos consagrados a pintar el cuadro ordenado del poder milagroso de Jesús con una pincelada general hablando de la vida misional de Jesús: recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y sanando todas las enfermedades y dolencias. Es un cuadro resumido en el que se relaciona la enfermedad del cuerpo y la del alma y se ilustra a Jesús como al gran taumaturgo, al tiempo que, realidad y símbolo, se le presenta como el gran Médico y Misionero de las almas.
Después que san Mateo ha descrito con una amplia pincelada la vida misional de Jesús por toda Galilea, ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y sanando todas las enfermedades y dolencias, nos relata que, al ver a las muchedumbres por todas las partes que El recorría, sé enterneció de compasión. Es ésta una de las bellas estampas de Jesús Misionero. Pues Al ver a la multitud, tuvo compasión. Esto es algo muy natural en Jesús.
Pero San Mateo quiere destacar un pensamiento de Jesús, dicho acaso a otro propósito, pero presentado aquí literariamente por San Mateo para destacar y preparar el tema de la continuación misional de la obra de Jesús.
San Mateo dice además que las gentes estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. En el pensamiento del evangelista, esta expresión de Jesús no se refiere a que las gentes, por seguirle incluso a lugares desiertos, se encontraran fatigadas, sin tener en aquellos lugares descampados medios de proveerse, sino a que las gentes desfallecían sin saberlo, porque no había quien les diese el pan, la doctrina del reino. Por esto estaban como ovejas sin pastor. Siendo la hora mesiánica, la vieja Ley terminaba. Les hacía falta ser conducidas por el Pastor-Mesías a los pastos de la verdad. Por eso los encontraba fatigados y decaídos con la revelación de la vieja Ley: ya que no podía dar la plenitud de una exigencia dogmática y moral, adulterada además por la deformación farisaica; por eso se expresa con terminología mesiánica del A.T. (Ez 34:5ss; Núm 27:17).
Siguiendo este mismo esquema temático-literario, San Mateo pone aquí una sentencia de Jesús que se dirige, literariamente en este contexto, a los discípulos, la cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. La mies es mucha, pero los obreros pocos. Las mies son esas muchedumbres que San Mateo citó antes. Están como ovejas sin pastor, fatigados y decaídos porque los operarios — pastores cristianos — son pocos. Hace falta multiplicar su número y continuar la obra misional de Jesús. ¿Qué hacer para ello? Jesús da la respuesta.
Es una oración misional. Dirigiéndose a los discípulos, les dice: Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. El pensamiento es claro y de una importancia teológica muy grande.
Jesús quiere colaboradores para llevar esas ovejas desfallecidas a su reino, y para que esos pastores los suscite el Padre, y entren por su puerta (Jn 10:1.2), pone el gran medio de la oración. Es este pasaje la introducción a la elección y misión de los apóstoles del reino. A Jesús-Misionero le hace falta ayuda y colaboradores.
OH Jesús, todo los que nos enseña, nos maravilla.
La paz del Señor Sea con Ustedes
Por comprender esto, Gracias Señor