Reflexión bíblica
Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él todo es posible Mc 10, 17-27
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
Jesús se puso en camino. Un hombre corrió hacia él y, arrodillándose, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna? No podemos tratar de sorprender a Jesús con ninguna pregunta, jamás lo podemos hallar desprevenido, me refiero a algo imprevisto, incomprensible y que le cause sorpresa, por mucho que nos acerquemos con algo oculto o disimulado, El nada tarda en descubrirlo, en todo caso ante esta pregunta Jesús le dice: ¿Por qué me llamas bueno? Los Evangelios según san Marcos y según san Lucas, recalcaban bien la pregunta de Jesús al joven, algo modificada en san Mateo. Al subrayarle que le llama Maestro bueno y que sólo Dios es bueno, está atrayendo a este joven hacia sí, significándole su esfera divina.
Jesús le dice; Sólo Dios es bueno. En ese instante el Joven recibe una sorpresa, porque espera que Jesús le indique alguna regla, entonces Jesús le responde: Tú conoces los mandamientos. Cuando leemos a san Mateo 19,16-22, dice si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos, pero el joven falto de humildad frente al maestro, y quizá con algún aire de soberbia, pregunta ¿Cuáles?, pero Jesús mantiene su paz en su natural forma de ser y le responde como dice aquí: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre.
El hombre le respondió: Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud. Jesús lo miró con amor y le dijo: San Marcos, es el único que destaca que el Señor le amó y le miró con cariño al decir: Jesús lo miró con amor. Es un rasgo de la exquisitez de Jesús. El joven mira a Jesús preguntando ¿qué me queda por hacer? --- san Mateo --- Aunque parezca una respuesta sencilla e inocente de alguien que busca ser mejor, no puedo imaginarme que no halla una cierta altanería en una respuesta como esta, es algo típico de alguien orgulloso o que se cree superior o autosuficiente, y esto es porque responde casi en de forma despectiva ¿Qué me queda por hacer?, es así como Jesús que un instante puede haber puesto la mirada en un joven como un futuro discípulo, entonces le responde con algo que descoloca al Joven, Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme. Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido, porque poseía muchos bienes.
El pedirle que venda su hacienda y la dé a los pobres no es enunciar una doctrina universal preceptiva, sino dirigirse a un caso concreto y a una meta libre de perfección.
Pero pensemos también que el Joven se sintió atraído por las enseñanzas de Jesús, y buscaba la perfección al buscar algo mas que cumplir la Ley, y entonces Jesús le recuerda primeramente los mandamientos y para mejor perfección le abre el camino al desprendimiento y si lo hace, lo invita a seguirlo, en ese instante el joven no reconoce el gran beneficio de seguir a Jesús y prefiere mantener su bienes y se retira entristecido. Jesús debe haber quedado desilusionado del joven.
Cuantas veces nosotros le preguntamos al Señor, ¿Qué debo hacer?, ¿Señor, que quieres que haga?, e incluso nos atrevemos a decir, Señor, hágase tu voluntad, pero tenemos que conocer a quien nos llama y a quien nos ofrecemos, y lo conocemos abriéndole nuestro mejor espacio en el corazón, con la oración y la contemplación, porque El nos tiene ya una misión clara y especifica, ahora nos corresponde a nosotros tener claridad en nuestra respuesta y esta no puede ser causa de desilusión, es así, como para dar nuestro primer o siguiente paso, tenemos que saber que nuestras intenciones son sinceras y de corazón, y con mucho deseo de mejoramiento y perfección.
Jesús necesita muchos colaboradores, que estén dispuestos a desprenderse de de todo aquello que el nos pida, la renuncia debe ser radical, y llama a muchos jóvenes a tomar una buena decisión, Dios hace un llamado personal al hombre, y los hombres somos libres de aceptar o no ese llamado.
Tenemos que reconocer, que seguir a Jesús no es fácil, pero cuando el Señor llama, sabe muy bien a quien llama, porque lo llama y para que lo llama, como del mismo modo sabe cuanta fuerza necesita el que es llamado.
No hacemos una pregunta, ¿Estamos satisfecho de nosotros mismos?, ¿estamos contento con la vida que llevamos?, ¿podemos hacer algo mas?, ¿Qué estamos dispuesto hacer si Jesús nos pide algo?
Dios tiene un plan para nosotros, y espera de nosotros. Cuando nos acerquemos a Jesús, hagámoslo con sencillez, con actitud humilde, sin responderle con una pregunta y sin tratar de justificarnos, para El solo valen los resultados y la honestidad de sentimiento, las excusas, no sirven.
Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: "¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!". Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: "Hijos míos, ¡qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios". Los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros: "Entonces, ¿quién podrá salvarse?".
Es bueno para nosotros hacerse esta pregunta, ¿somos capaces de renunciar a los bienes y a la familia por seguir a Jesús? Jesús mantiene sus radicales exigencias, pero también mantiene su promesa, pero igual vemos hombres que ven como imposible desprenderse de sus riquezas, y también vemos otros que tocados por la Gracia de Dios, están dispuestos al desprendimiento.
Así es como Jesús después de la triste retirada del joven rico, aprovecha las circunstancias para dar una lección a sus discípulos y a todos nosotros. Sabemos que no se puede servir a Dios y a las Riquezas, y el poder hacerlo es un don más que un esfuerzo basado en una buena intención. En efecto en el contexto de fe, de confianza puesta en Dios, se puede dejarlo todo y seguir a Jesús. Es así, como la renuncia a los bienes y capacidad de compartirlos con los necesitados, y tener la disposición al seguimiento de Jesús, es un don de Dios, para el que todo es posible.
No significa que los ricos no puedan salvarse, sino aquellos que ponen su confianza en el dinero, difícilmente se salvarán. Peor es para aquellos que lo han obtenido a través de una vida desordenada, cometiendo injusticias, aferrados a su egoísmo, o con cualquier actitud contraria a los principios de salvación.
Pero dejar las riquezas, es una de las condiciones para seguir a Jesús, la perfección es seguirlo.
Dice Jesús: Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él todo es posible. Santa Teresa de Avila decía: Teresa sola, que poco puede, en cambio, Teresa con Dios lo puede todo. Nos llena esta frase de alegría, al saber y sentirnos hijos de Dios, ayudados por El y respaldados por Dios.
Oh Jesús, todo los que haces, nos maravilla.