Reflexión bíblica

«Porque, como sanaba a muchos, todos los que padecían algún mal se arrojaban sobre él para tocarlo» Mc 3, 7-12 

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

 

Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, y lo siguió mucha gente de Galilea. San Marcos, nos relata un cuadro con diversas escenas durante la obra apostólica de Jesús. Las multitudes vienen a él de todas partes. La multitud se le reúne junto al Lago. Jesús por facilidad pide una barca, para desde allí predicarles y evitar el ser oprimido por las gentes. Pues los enfermos creían que “tocándole” curarían, y se abalanzaban sobre El. San Marcos presenta a los endemoniados echándose a les pies de Jesús proclamándole el “Hijo de Dios,” el Mesías. Jesús les impone silencio: “que no lo diesen a conocer.” El “secreto mesiánico.”

Estaban allí muchos de sus discípulos y una gran multitud de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de la Transjordania y de la región de Tiro y Sidón para escucharlo y hacerse sanar de sus enfermedades. El nuevo pueblo de Dios no estará formado ya por sólo judíos; también los paganos formarán parte de él. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban sanos; y toda la gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos. 

El simple acercamiento físico a Jesús, les daba paz y alivio para sus dolencias, sean esta físicas o espirituales, y Jesús los hacia con todos y con todo tipo de personas, a ninguno le preguntaba si era judío, de otra región o lo que hacía, solo si tenían fe. Jesús, es un loco de amor por los hombres y por nosotros lo da todo.

Muchos eran atraídos por el magnetismo de su Palabra. Es decir la gente quedaba cautivada por las palabras de Jesús, por la santidad de su mensaje. Así mismo, todos eran atraídos por la natural inclinación de Jesús de hacer el bien, el gesto bondadoso, la mano cariñosa, la ternura de su trato y todas las maravillas que realizaba en beneficio de los necesitados.

Por eso seguían a Jesús con gran entusiasmo. Así ponían de manifiesto su gratitud. A nosotros hoy, también nos encanta sentirnos atraídos por su Palabra en el Evangelio, y seguimos a Jesús. Pero este seguimiento tenemos que hacerlo como se debe, cumpliendo con celos los que dice el Evangelio, brindando amor, siendo bondadoso, con amabilidad y buen trato con nuestro hermanos, solidarios con los necesitados y afectuosos con los atribulados por la enfermedad.

Por comprender esto, “Gracias Señor”