“Una infancia mejor es igual a un mundo mejor”.

 Navidad, Ciclo C.

Autor: Padre Pedro Crespo 

 

 

Esta Homilía es un comentario de la felicitación de Navidad[1], que repartiremos en la parroquia en las Eucaristías de este fin de semana.

 

Pretendo que estas palabras sean como un aldabonazo para despertarnos del sopor navideño. Se pierde lo propio del cristianismo entre las luces acarameladas y las nostalgias de las soledades. El Papa Benedicto XVI ha reprochado (Ángelus, 11/12/05) la contaminación comercial que invade la sociedad de consumo, de un modo especial en la navidad, que hace peligrar el auténtico espíritu navideño: sobriedad y recogimiento. Es cierto que la inmensa mayoría de las personas celebran una “navidad secularizada”, sin ninguna referencia a Jesús y a su mensaje. Es por tanto lógico pensar que la vivencia de la navidad va por el consumo, por las vacaciones, por la fiesta, por la nostalgia de los seres queridos...

 

Creo que hay dos mensajes específicamente cristianos para resaltar en estos días:

 

q  La solidaridad de Dios con la humanidad por la Encarnación de su Hijo, de un modo especial con la humanidad sufriente, más con lo que sufren inocentemente. “La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros”. Es el aspecto que recoge la oración del christma, dirigida al Niño Jesús, pidiéndole por los niños que sufren. El sufrimiento de la humanidad nos mueve a solidarizarnos. Es lo que hace Jesús al hacerse hombre. De un modo especial nos mueve a la solidaridad el sufrimiento de los inocentes, como puede ser tantos niños y niñas que sufren las consecuencias de males que ellos no han provocado: el hambre, la guerra, el sida, los cincuenta millones de niños “invisibles”... [2]Buenos sentimientos de Navidad: sobriedad, solidaridad...

 

q  La contrapartida del mensaje anterior es que la Encarnación de Jesús permite nuestra divinización: “Les da poder para ser Hijos de Dios, si creen en su nombre”. Desde el momento en que Jesús se hace hombre, tenemos la posibilidad de ser, en plenitud, hijos de Dios. Un misterio que queda olvidado en Navidad. Por eso un buen espíritu navideño es el recogimiento; necesario para poder vivir ese misterio. Este mensaje no nos aleja del mundo y sus problemas, al contrario nos capacita para encarnarnos en nuestras realidades como lo hace Cristo.

 

Dice la oración colecta de la misa del día: “Concédenos compartir la vida divina de aquél que hoy se ha dignado compartir con el hombre la condición humana”. Dice el Prefacio III de Navidad: “Hoy resplandece ante el mundo el maravilloso intercambio que nos salva: pues al revestirse tu Hijo de nuestra frágil condición, no sólo confiere dignidad eterna a la naturaleza humana, sino que, por esta unión admirable, nos hace a nosotros eternos”.

 

Por todo eso me gustó en su día esta oración, sacada del libro de Cáritas Adviento / Navidad 2.004, que podemos leer juntos:

 

Niño amigo del hombre, humanízanos,

quítanos las garras del corazón y de la mente,

ningún herido, ningún hambriento, nadie perezca.

 

Qué todos los niños sigan su estrella,

que todos lleguen a forjar sus sueños,

que todos puedan cantar sus himnos.

 

Y cuando crezcan, crezcan gozosos,

el ángel bueno los conduzca siempre

y la esperanza nunca les falte.

 

Los nubarrones feos desaparezcan,

los agoreros se equivoquen todas las veces

y el amor les sonría, la muerte lejos.

 

Todos escalen las cimas altas,

todos trabajen, todos florezcan

y Dios alentando sus sementeras.

 

Y nos puede ayudar a ese recogimiento y sobriedad cantar este villancico, “Oración ante el portal”.

 

JESÚS DE BELÉN, AMIGO DEL ALMA,

JESÚS DE BELÉN, AMIGO DEL ALMA,

TE PIDO POR LOS NIÑOS DE ESTE MUNDO

QUE COMO TÚ NO TIENEN CASA,

QUE COMO TÚ NO TIENEN NADA.

 

1.- Por los niños de los cinco continentes

que han tenido la ignorancia por herencia

y no saben que has venido a liberarlos

pues jamás van a saber de tu existencia.

 

2.- Por los niños que jamás van a encontrarse

una mano que les guíe y les proteja

y que nunca lograrán sentirse libres

de las garras con que oprime la miseria.

 

3.- Por los niños que no van a gozar nunca

de la magia y la ilusión de algún juguete

porque no les dejará ser como niños

su destino convertido en negra suerte.

 

¡Os deseo, de corazón una Cristiana y Feliz Navidad!.



[1] Se puede proyectar la felicitación de Navidad, que puedes descargarte desde aquí: http://www.iglesiaendaimiel.com/navidad/2005.zip; precedida o completada con un comentario y, después, se puede cantar el canto indicado.

[2] Puedes ver el tremendo informe sobre el estado mundial de la infancia de unicef: http://www.unicef.es/contenidos/379/index.htm?idtemplate=1