Isidoro el patrono de internet (26 de abril)
Autor: Adolfo Carreto
No sé si cada mañana, cuando prendemos el ordenador y nos adentramos en el mundo globalizado de Internet san Isidoro nos va a echar una mano. Pues para eso lo han propuesto, para ser nuestro santo, y desde ahora el más universal para creyentes y no creyentes por obra y gracia de la modernidad.
Si Internet, como se dice, sirve para todo, para escudriñar todo, para toparse con todo, para manosear todo, para estar al tanto de todo, no sé como Isidoro va a poder expurgar, y no sé cómo va a temblarnos la mano cada vez que pulsemos el ratón para encontrar quizá lo que no le gustaría al Santo. Tantos protectores contra tantos y tan variantes virus que día a día nos asaltan a través del ordenador ahora tenemos a uno más, a este Isidoro sevillano, que tendrá que poner toda su gracia, la santificante y la picaresca, para protegernos de semejante mal.
Dicen que Isidoro, el de Sevilla, año 556, es el más apto para semejante trabajo. Cuando todavía el ordenador y la red no estaban en la agenda de los descubrimientos desbordantes, Isidoro ya utilizó un camino que abrió paso a este camino. Dicen que el origen de los buscadores debemos encontrarlo en las Etimologías, escritas por el filósofo y teólogo sevillano en aquella época. Dicen que de ahí arranca eso de conseguir con rapidez casi instantánea lo que nos costaría horas, años, y quizá no encontráramos. Dicen eso, que las Etimologías son el ensayo de búsqueda de lo que hoy hasta nos busca, la red. Y que una ampliación de esta búsqueda a la velocidad de la banda ancha se amplió con su Diccionario Enciclopédico Universal, en primero de Europa. Así que no hay santo más moderno que este sevillano. Y si tienen que sacar nota quienes se dedican a lo que él se dedicaba, esto es, a la propagación de la verdad, pues que la saquen, la subrayen y la divulguen, que para eso está la red y su protección.
Familia de santos: San Leandro, San Fulgencio, Santa Florentina y él. Y también familia de obispos. Los tres hermanos. Y de sabios: todos.
Dicen que Isidoro significa “regalo divino”: regalo, por doro; divino por Isis. Y esto se puede conseguir en Internet. Dicen también, y esto encaja con los tiempos de ahora, que fue puente entre dos edades, entre dos tiempos: el que se iba, la Edad Antigua, y el que empujaba, la edad Media. Y es lo que digo: los puentes son intemporales porque no rompen sino porque unen, porque a nadie dejan varado a la orilla, porque dejan transitar, porque permiten que las semillas se unan, porque hacen que florezca lo inevitable. Así es que los puentes no son encrucijadas, ni desviaciones, ni siquiera alternativas; son unión. Alargas la mano y ya estás a la otra orilla, avanzas el paso y ya traspasaste. Pues también algo parecido a lo de Internet: pulsas la tecla y ya.
Tiene en su haber este santo sevillano toda la gracia de la sabiduría de la época, y también toda la práctica. Dicen que fue el precursor de los seminarios para sacerdotes por aquello de que deseaba de un clero instruido; para ello, cada diócesis debería tener su colegio, y lo ordenó. Dicen también que tenía la mayor biblioteca española de la época. Y de verdad que se nota. Así es que este santo, durante sus ochenta años, derrochó escritura, predicación, enseñanza y humildad. Lo que se traduce en santidad. Ahora se nos mete cada momento en Internet para protegernos del mal saber y del mal ver. Ora pro nobis.