Mi negocio

Autor: Rafael Angel Marañon

 

 

Se encuentra en los libros de la antigua alianza un mandato tajante. Y sea Dios el objeto de vuestra adoración. Deuteronomio 4:6.

Efectivamente ese es el gran negocio de cada ser humano y ese negocio lo quiero para mí. Los demás que hagan lo que quieran. Como solo se trata de quererlo y todos tenemos medios espirituales para hacerlo, he aquí mi objetivo; Cristo que es mi único negocio eterno y seguro. Los demás negocios se pierden o se ganan, pero bajo el temor, la agitación y la inseguridad, y al final, perdición eterna. No quiero ese tipo de negocio. 

Y no temo repetir que mi negocio es Cristo. A ese, que es el negocio más interesante y productivo, me he de dedicar yo de forma constante. No me importan si vienen conmigo muchos o pocos, y hasta si nadie viene. Cristo murió por mí y con eso tengo suficiente. El es mi vida y tras mi vida voy. Es algo entre Él y yo, algo personal e intransferible.

Ni siquiera me ocuparé de discutir sobre los que se pierden, porque eso les atañe a ellos y no a mí. Para los que estamos en Cristo lo de menos es un castigo eterno, porque eso no es para nosotros. Para mí la salvación y el Camino es lo importante y definitivo. Lo demás que lo averigüen otros. Calderas de Pedro Botero u otra clase de necedad a la que se agarran tantos, no me preocupan nada. Son niñerías que no van bien para los adultos. El que ignora, ignore. Dice San Pablo. 1ª Corintios 14, 38.

No curo de casuísticas, ni problemáticas, etc., Mi ocupación es anunciar a Cristo y dejar lo demás en manos del Espíritu: pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. 

Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. 

Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. 1ª Corintios 1, 22-25.

Y ese, repito, es mi negocio. Un negocio formidable y prodigioso para mí, y de indecible utilidad y benéficos resultados para todos los que están alrededor.

Un negocio que hace bien, que mejora cuanto toca y que en cierto modo es tan fácil como seguir los pasos de solo Uno, que supo hacerlo todo bien y que realizó para su Padre el mejor negocio de toda la creación para los hombres. 

Cristo es el Verbo, la acción de Dios actuando continuamente y yo quiero como el oficial de Grouchy ir donde están los cañones, donde ruge la batalla de la acción del Espíritu, donde se decide el porvenir de ingentes multitudes, y donde Dios quiere a los suyos. Donde la batalla arrecia (y bien sabe el Señor que está arreciando).

Hay muchos cristianos en España por ceñirnos a nuestro país, y aunque su presencia modifica el entorno para bien, aun no se ha hecho lo que las posibilidades del Evangelio nos permiten con el poder del Espíritu Santo. ¡Que cada uno haga otro tanto! dijo Miguel de Cervantes cuando en la bodega del galeón, donde había combatido denodadamente, le curaban precariamente su brazo cercenado por una cimitarra enemiga. La victoria solo podía venir de que cada uno de los combatientes hiciera otro tanto como él. 

De eso se trata amigo cristiano. En nombre de nada pondré yo en entredicho al que lucha legítimamente, porque de cualquier manera Cristo sea predicado, ni apoyaré a quien no está en la batalla de la fe. Los ignaros, los indiferentes, los agnósticos de conveniencia, no son mis camaradas ni mis aliados. A lo más son cobeligerantes en algunas facetas de la acción humana, pero nada más.

Hay una verdad resolutiva y terrible, y es la de que el Señor dice muy claramente, para que nadie se llame a ignorancia o engaño. Por cuanto eres tibio te vomitaré de mi boca. Apocalipsis 3, 16

Yo no quiero ser un cristiano tibio. Están ocurriendo eventos que aparentemente forman parte de una situación política, de costumbres o de dinámica histórica, pero Dios dice y redice que a los tibios los vomitará.

Jesús que distinguía las cosas con tan divino discernimiento, animó así y anima ahora a los suyos: No temáis manada pequeña porque a vosotros se ha complacido mi padre en daros el reino. Lucas 12:32

Dos direcciones hay en este negocio; o reinar o ser vomitados. Y fijaos mucho, descuidados: Te vomitaré de mi boca. O sea que hay muchos que estarán casi dentro, y serán echados fuera de mala manera. Serán borrados del libro de la vida. En cambio a los fieles que perseveran en la fe Dios dice: El que venciere será vestido con vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles. Apocalipsis 3,5.

No juguemos con las palabras, antes bien fijémonos bien para qué y por quién están dichas, y saquemos las oportunas consecuencias. No nos importe la exactitud rigorista de estas palabras, porque el contenido no permite el desvío. Sepamos quién las dice: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios.... Apocalipsis 3,14. Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de la creación. Colosenses 1,15

A nadie se le pide que haga algo para lo que no está dotado. Dios pide cuentas a cada uno según los medios que le proporcionó. Nadie juegue con las palabras de Dios, porque es un juego mortal de necesidad.

Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad. Y de hecho ya lo hacen hoy día todos aquellos que sacuden sus manos para no tomar soborno, y los que se niegan a ir en compañía de malhechores y burladores. Proverbios 1: 10 ss.