Fidelidad y persecución

Autor: Rafael Angel Marañon



Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.

Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.

Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor.

Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.

Juan 15:19

 

La persecución es algo tan corriente contra el cristiano que no es algo insólito ni novedoso. Todos los hombres malos de la Santa Escritura persiguieron a los buenos. Así Caín mató a Abel por envidia, Ismael odiaba a Isaac, Esaú a Jacob, Jezabel a Elías... Así tantos malvados que de forma cruel y sañuda persiguieron a los buenos.

 

El bueno no ha de hacer nada para ser perseguido. Es inocente en todo, menos en algo importante: es un referente para la maldad del otro y un manifiesto de las malas obras del mundo con su conducta y pensamiento espiritual. Es de Cristo y eso es intolerable para el diablo que es el príncipe de este mundo. No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí. Juan:14,30.

 

Todo malo que trata de hacer obra mala procura ir en la oscuridad pues teme a los otros malos a los que conoce por que se conoce a sí mismo. Y ¿que estorba a la sombra?: la luz. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Juan 3:19.

 

 El cristiano es luz en medio de la tiniebla del mundo y a este y a sus secuaces interesa ante todo que no haya luz para poder hacer sus malas obras. El principal y primer objetivo para ello es destruir o anular al cristiano y con ello apagar la luz.

 

Primero tratan de torcer su fe y su compromiso con Cristo y cuando no consiguen atraer a esta trampa lo persiguen con saña y crueldad. A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan; pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. 1ª Pedro:4.

 

Cuanto más cerca nos hallemos de la verdadera comunicación y sometimiento a Cristo, más arreciarán los enemigos contra el fiel. Tanto más atormenta el demonio a los cristianos cuanto más cerca ve su derrota y destronamiento del corazón del hombre.

 

No debemos temer ni apenar de ser perseguidos. Así decía Jesús a los suyos: Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado. Juan 15:21. Aunque te persigan y calumnien no has de tenerlo por mal sino por honra, porque los malos no podrán impedir que tú seas bueno y entregado a Cristo. Solamente en la persecución se engrandece la virtud.

 

El que permanece constante en las cosas de Dios y apela a la potencia de Cristo, es invulnerable ganando para sí gran honra en los lugares celestiales que a fin de toda la vanidad de este mundo es lo único que permanece. El que padece persecución por sus pecados y transgresiones no es perseguido por causa del nombre de Cristo sino por sus propias faltas.

 

Cuando por tu recta conducta concitas el aborrecimiento de los mundanos, debes tener en cuenta que: vosotros sois hijos de la luz. 1ª Tesalonicenses. Es normal que las bruma de este siglo malo que crucificó a Jesús, quieran que seas eliminado. El apartamiento de sus pensamientos y de sus obras hace que los mundanos injurien y hasta se rían de los cristianos, del mismo modo que el sabio es burlado por el necio.

 

De modo que hay que despreciar los ladridos de los perros y seguir el sendero de la verdad y de la justicia: Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 Juan 2:17. Es pues señal segura de que andas en la verdad el hecho de que los malos te desprecien o persigan. También persiguieron al Señor: Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Juan 15:18.

¿Eres tú mejor que Jesús? que dijo: el discípulo no es mayor que el maestro. Si a tu Señor, siendo la luz del mundo y su redentor, persiguieron así hasta ultrajarle y crucificarle ¿como esperas tú mejor trato de los seguidores del diablo? Confórmate a la voluntad de Dios como hizo el mismo Cristo siendo quien era: Padre, si quieres, pasa de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Lucas 22:42.

 

Sigamos fielmente la exhortación que el apóstol nos dirige a todos los que amamos a Jesús y gloriémonos de nuestra condición de ciudadanos del Cielo.

 

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

 

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Santiago 1:2