Carta para Andrés Fuentes

Autor: Rafael Ángel Marañón    

 

 

Pues si, amigo Andrés: he leído el texto que me ha enviado, y que es sacado de un libro que se puede comprar en las estaciones de autobuses por un precio más que razonable. Allí lo compré yo por baratito y porque tenía que esperar.  Lo que me envía es, y perdone que se lo señale, copia literal. En un alto porcentaje, estoy de acuerdo con usted en que ha habido muchos abusos y personajes en la Iglesia medieval y  católica que desmerecían (hablando blandamente) del estado a que  habían ascendido. Ya se ha pedido perdón por ello (y creo que ya es bastante), y también se ha pedido por las otras iglesias o comunidades cristianas, salvo excepciones como siempre.

 

Tanto los Papas que cita, como  también los  reformadores tuvieron fallos clamorosos. Salvo algunos mas arriscados, todos reconocen sus fallos y tendencias desgraciadas o hasta malévolas en sus trayectorias a los largo de siglos y se proponen, y lo van haciendo, andar sobre otros raíles mas acordes con el espíritu del Cristo fundador. Naturalmente esto es una manera de hablar. No sé hacerlo mejor, pero como no cobro por ello, ahí va mi opinión, que no mi dogma.

 

Mi fe es algo personal, y está basada en una relación de amor con Jesús, el Cristo, salvador de una humanidad que usted me reconocerá que de solidaria y pacífica nada tiene. Está perdida y sin rumbo, y solo aporta incertidumbres a la abundante clientela del diablo. Repito para conocimiento del que se interese, que mi fe no depende de hombre alguno, sino de la Revelación de Jesucristo.

 

 

Y haciéndolo más o menos bien (todos somos humanos, y fallamos a veces), el cristianismo ha inspirado o realizado directamente todo lo que de bueno han conseguido estas sociedades, en la que la idea cristiana de relación con el prójimo ha hecho posible una sociedad por lo menos más misericordiosa y más igualitaria. Piense en los antiguos imperios, asirio, babilónico, romano etc.

 

Tenga en cuenta que a pesar de los pesares los cristianos fueron los primeros que siguiendo las instrucciones de su maestro, han hecho posible la abolición de la esclavitud entre otros logros gruesos que no es cosa de escribir aquí. Más  bien vemos lo que al respecto del racismo y otros varios asuntos, dice el buen apóstol Pablo: Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación… (Hechos 17: 26).

 

Ahí está la preeminencia cristiana, antes de que en el mundo se concibiera la reemisión de los esclavos y de los que trabajan con sus manos para otros. De una sola sangre y de una sola condición como linaje de Dios, con lo que el ser humano adquiere una dignidad y una notoriedad en la creación, tan importante como la de la Galaxia más colosal.

 

Su comentario sobre la foto del cardenal Cañizares con su cola desmesurada, ya me ha sido comunicado por varias personas con el mismo objeto de censura. No dejo de ser  consciente, de que se pueden hacer las cosas algo más sobriamente. Es cuestión de modestia, pero tampoco veo nada extraordinario ni escandaloso en que este cardenal recién nombrado, haya hecho un gesto de infantil y torpe jactancia al ser nombrado cardenal.

 

Si nos fijamos en cualquier tontería que otro sea quien sea haga, no estaremos nunca en disposición de que estas cosas nos lleven a nosotros a no caer en las mismas bobadas, que a usted le producen tanto escándalo. Somos ya adultos, y debemos comportarnos como tales. Condenar es fácil; hacer las cosas bien ya es otro potaje.

 

Aparte le escribo más.

 

Suyo Afmo. y s.s.

 

Rafael Marañón

 

AMDG.