Responder a las blasfemias

Autor: Josefa Romo Garlito

 

 

Lo acabamos de leer en la Prensa: "Los monjes budistas han reanudado sus manifestaciones pacíficas para exigir a la Junta Militar de Myanmar (Birmania) que se disculpe por el maltrato sufrido a manos de los soldados". Se les unió la gente particular, musulmanes, etc. Esa manifestación me recuerda la de los fieles cristianos en Pamplona este año, precedidos por el Arzobispo, Monseñor Fernando Sebastián, que caminó descalzo y acompañado de un centenar de sacerdotes en desagravio y protesta por las pancartas blasfemas de los Sanfermines, propiedad de la sociedad Multhiko Alaiak (Muchachos Alegres, en euskera).

¿ Debemos cruzarnos de brazos cuando son atacados nuestros sentimientos religiosos y se atreven a mofarse del Papa y hasta de Jesucristo, como acaba de suceder en Ibiza? Pero, ¿ qué es lo que nos está pasando? ¿Y nos habremos de conformar con unas declaraciones a la Prensa o con unos artículos de protesta? El gesto del Obispo de Jaén en los Actos y procesiones de Semana Santa, en reparación por las imágenes blasfemas de Badajoz, me parecieron acertadas. Sin contradecir la paz que nos enseñó a vivir Jesucristo, ¿ no debemos avivar la imaginación?