Advocaciones, Polonia

Virgen de Kalwaria

Autor: Padre Javier Leoz

 

 

 

Cuando, aún todavía, en Cuatro Vientos y en Plaza de Colón de Madrid se sostiene en el aire el eco de las palabras de Juan Pablo II.
Cuando, guardando el sabor de la mesa compartida, seguimos hablando del acontecimiento de su llegada y de su estancia con la misma emoción que lo hicieron aquellos que, reconocieron a Jesús, en la forma de partir el pan.
Cuando, en la pantalla de nuestra memoria, siguen vivos e inolvidablemente grabados sugestivos gestos y sonrisas, silencios y miradas cómplices, humor y palabras, confidencias y sacudidas a nuestras conciencias de cristianos por parte del Papa Juan Pablo II.
Cuando, al día siguiente , sigue impresionando y paralizando todo sentido y sentimiento su despedida: ¡HASTA SIEMPRE ESPAÑA...HASTA SIEMPRE TIERRA DE MARIA!....uno se siente llamado a urgar en el interior de la vivencia mariana de Juan Pablo II y se encuentra con un secreto a voces en la vida del Papa: LA VIRGEN DE KALWARIA EN POLONIA

Nos vamos a un santuario cristocéntrico y mariano. Todo peregrino que intente adentrarse en este templo habrá de recorrer previamente los “senderos” de 42 capillas distribuidas por las laderas del monte Zar que son un vía crucis donde el hombre encuentra su sitio junto a Cristo por medio de María. La Crucifixión, que es también el punto más alto, domina los alrededores del santuario. Su gran fiesta tiene lugar el 15 de Agosto y, en su víspera, va precedida de solemne procesión mariana. Desde 1999 es Patrimonio Cultural de la Humanidad y está regido por una comunidad numeroso de Frailes Franciscanos Menores.
La devoción mariana en la vida de Juan Pablo II hay que entenderla y situarla, relacionarla y fundirla estrechamente con este santuario situado a escasamente 50 kilómetros de su Gracovia querida.

En agosto del año pasado, en viaje Apostólico a Polonia, presidió y clausuró el IV Centenario de dicho Santuario. Está considerado, por su conjunto de capillas e iglesias que marcan las estaciones del vía crucis, uno de los santuarios más originales no solamente de Polonia sino del orbe cristiano.
Sobre este lugar de la Virgen de Kalwaria, les decía Juan Pablo II a sus paisanos en agosto del año pasado, las siguientes palabras: “

“Vengo hoy a este santuario -dijo el Papa al principio de su discurso- como peregrino, como venía cuando era niño y durante mi juventud. Me presento ante la Virgen de Kalwaria como cuando venía siendo obispo de Cracovia para poner en sus manos los problemas de la archidiócesis y de cuantos el Señor había confiado a mi atención pastoral.
Aquí, por senderos recorridos en la oración, busqué la luz y la inspiración para mi servicio a la Iglesia que está en Cracovia y en Polonia, y aquí tomé varias decisiones pastorales difíciles. Precisamente aquí, entre el pueblo fiel y orante, recibí la fe que me guía también en la Sede de Pedro. Por intercesión de la Virgen de Kalwaria quiero dar gracias a Dios por este don” 

A este lugar se dirigió el Papa en peregrinación con su padre tras la muerte de su madre, cuando el pequeño Karol tenía nueve años. A ese lugar se dirigía también, siendo arzobispo de Cracovia, cuando tenía que tomar decisiones difíciles. «Madre santísima, Nuestra Señora de Kalwaria –rezó poco antes de abandonar Polonia–, alcanza también para mí las fuerzas del cuerpo y del espíritu para que pueda cumplir hasta el final la misión que me ha encomendado el Resucitado. Pongo en tus manos todos los frutos de mi vida y de mi ministerio; te confío la suerte de la Iglesia, te entrego mi nación. Confío en ti y una vez más declaro ante ti: ¡Totus Tuus, María!»

Totus tuus, que quiere decir «Todo tuyo», es el lema en latín del pontificado del Papa Juan Pablo II, que se inspira en las palabras del teólogo francés San Louis-Marie Grignon de Montfort

UNA PALABRA: “Dichosa Tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”” (Lc, 1,39ss)

- Al contemplar este Icono, más de cuatro veces centenario, de la Virgen de Kalwaria las horas difíciles se convierten en clave para la confianza que viene de lo alto cuando se busca desde el llano.
- La advocación “KALWARIA” nos enseña que para llegar a María es necesario siempre pasar por Jesús y los misterios que a su vida le rodean.
- El Santuario, en el que se alimentó la piedad mariana de Juan Pablo II, nos invita a salir de nosotros mismos cuando vemos que la noche es demasiado oscura como para soportarla.
- La Virgen de Kalwaria es una llamada a buscar la respuesta que el mundo no da cuando nos debatimos entre el bien y el mal, entre la duda y la certeza, entre la alegría y la tristeza. Es, sobre todo, un abrir el libro donde DIOS siempre escribe derecho....aunque –a simple vista- nos parezca torcido.


¡FELICES HORAS CON LA VIRGEN DE KALWARIA!