El positivismo y la fe

Autor: Carlos Díaz Rodríguez

 

 

   Desde sus inicios el positivismo de August Compte ha chocado con la fe por el hecho de que según Compte lo que importa es la razón humana, excluyendo a Dios, y con base al método científico. Como católicos, seguidores de Cristo, no podemos menospreciar las ideas del positivismo pues, aunque para nosotros está mal el hecho de que se excluya a Dios, no por eso debemos dejar de valorar todo lo que en algún momento nos puede aportar Compte porque, por ejemplo, al hablarnos del método científico está, sin querer hacerlo, relacionándolo con la fe pues ya Santo Tomás de Aquino O.P. utilizó el método científico para probar, mediante una minuciosa observación de las cosas, la existencia de Dios.  

August Compte, evidentemente, no quería ningún trato particular con la religión, sin embargo, habló de la razón y esto es importante porque muchas veces lo que se hace en el mundo va en contra de la razón, basada en el respeto a los derechos fundamentales de las personas, como las guerras, la explotación de las personas, las ventas ilícitas, etc. El signo de los tiempos muestra una clara tendencia a romper ese perjuicio que existe entre el positivismo y la fe buscando sacar lo bueno, es decir, lo productivo de cada forma de ver las cosas porque no podemos quedarnos estancados en una sola.  

Desde siempre se ha querido mostrar a la fe cristiana, particularmente a nuestra Iglesia Católica, como una institución cerrada cuando lo cierto es que no lo es porque hay puntos establecidos por Compte que la Iglesia acepta como la razón, sin embargo, la diferencia, por cierto muy significativa, radica en el hecho de que la Iglesia acepta la razón pero no la usa para excluir a Dios porque sí estamos hablando del “uso de la razón” podremos entender que la razón tiene un origen y que dicho origen es Dios en su calidad de creador de la materia primitiva de la que partió toda la creación.  

Evidentemente la Iglesia no es positivista y no tiene porque serlo ya que una forma de ver las cosas que descarta a Dios no puede ser aceptaba por la Iglesia que promueve la existencia de aquel ser que nos ama sin medida, sin embargo, como católicos debemos tomar una postura que incluya la razón que nos recuerda el positivismo pero que, a su vez, reconozca por la fe la existencia e intervención de Dios.  

Mientras nosotros aceptemos la razón humana pero orientada por la obra maestra de Dios estaremos rompiendo esa brecha profunda entre el positivismo y la fe como enemigos, aunque en esencia tienen muchas diferencias entre sí hay muchas cosas en las que se puede coincidir porque el tema de la razón es tomado por la Iglesia y también por el positivismo, ante esto, se puede decir que la razón humana, que debe aplicarse con base al bien para no trastornarla, sería el punto de reunión entre aquellos amantes del positivismo y entre los que amamos el cristianismo. Para muchas corrientes positivistas Dios existe, sin embargo, no interviene en los asuntos humanos lo cual evidentemente genera diferencias porque si mandó a su propio Hijo Jesucristo a la tierra es obvio que sí interviene en nuestras realidades aunque respetando el libre albedrío.

Este escrito pretende sacar puntos en común y establecer un diálogo con el positivismo que ha sido uno de los enemigos de la fe cuando en realidad por su adaptación al signo de los tiempos podría retomarla. Como cristianos debemos ser hombre y mujeres de razón, como lo recuerda el positivismo, pero también de fe como lo recuerda el mensaje cristiano.