Para crecer juntos...

No solo de pan vive el hombre

Autor: Padre Marcelo Rivas Sánchez

Web del Padre

 

 

La zorra a la que se le llenó su vientre.

Una zorra hambrienta encontró en el tronco

de una encina unos pedazos de carne y de pan

que unos pastores habían dejado escondidos en una cavidad.

Y entrando en dicha cavidad, se los comió todos.

Pero tanto comió y se le agrandó tanto el vientre que no pudo salir.

Empezó a gemir y a lamentarse del problema en que había caído.

Por casualidad pasó por allí otra zorra,

y oyendo sus quejidos se le acercó y le preguntó que le ocurría.

Cuando se enteró de lo acaecido, le dijo:

Pues quédate tranquila hermana hasta que vuelvas a

tener la forma en que estabas,

entonces de seguro podrás salir fácilmente sin problema.

 

           A todos nos gusta comer y disfrutar de los mejores platos de nuestra culinaria tan auténtica y tan llena de los mejores secretos. Esa comida que la comemos con tranquilidad para deleitarla hasta el final nos dice algo más que alimentación. Nos habla de una triple lección:

  1. La Comida es para el hombre no el hombre para la comida. Esta verdad puede estar, en este momento, a la inversa y el ser humano haya caído en la esclavitud donde el estómago es un nuevo dios. Un dios que llama a todos a tragar y tragar para darle rienda suelta a un consumismo y materialismo exagerado y pecaminoso. Aquí los hombres son movidos por una apetencia por llenar “a como de lugar” el estómago y lo demás no importa y lo que es peor, el otro, el prójimo nada tiene que ver mientras de comida se trate. De ahí la presencia del hambre en el mundo y especialmente en las zonas de los cerros y centros de las casas de cartón donde el abandono y la miseria juegan a ganadores.
  2. Una apetencia por tener y no por ser. Esto se nota en sociedades completamente abrazas a un materialismo exagerado donde el tener enceguece, inunda y esclaviza a muchos que “sin querer queriendo” buscan y buscan el capital y los bienes como única norma para vivir y vencer. Son personas que pretenden comprar todo y están atrapadas sin posibilidad de escape de una muralla o telaraña de esa sed por el dinero y el poseer que utiliza el desprecio, el engaño y la misma muerte como arma para encontrar y almacenar.
  3. Un comer y basta. Es una especie de rito dentro de un horario que se debe repetir y nuca dejar de hacerlo. Desayunar, almorzar y cenar. Aquí no se agradece a nadie porque se piensa que la fuerza del trabajo y la potencialidad del dinero todo lo puede. Es una práctica muy popular donde la comida es todo lo importante o una necesidad para saborear y poder ir al baño.

      Cada uno de nosotros debe sacar sus propias conclusiones y tratar  de comprender, ciertamente, la necesidad de la comida, pero que no podemos estar esclavos de ella como para quedarnos encerrados en la tentación de comer por comer para tragarnos hasta lo último sin pensar en nada ni en nadie. Recuerdo aquel pasaje cuando un fariseo invitó a Jesús a comer y mientras comía sucedió un milagro la curación de un hidrópico en sábado. Allí Jesús da una lección de humildad con la parábola de los primeros puestos donde la enseñanza se resume en “el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido” No podemos olvidar que la comida es un excelente momento para encontrarnos, aprender y compartir. Por eso la necesidad de fomentar el poder comer en la mesa para entrar en esas sanas tradiciones que deben ser descubiertas en familia. Al hacerlo debemos sacar las mejores conclusiones:

    • La comida es para todos. Cuando alguien no come todos debemos estar mal.
    • La idea no es el simple hecho de comer juntos, sino de aprovechar la cotidianidad para aprender a reunirnos para compartir y bendecir.
    • Para ello se hace necesario una buena paciencia, mucha tolerancia y el respeto debido para no invadir o quitar lo que al otro le pertenece.
    • La mesa es el mejor lugar para conversar, encontrarse y despertar conciencia en todos.
    • Estar a la mesa o ponerse a comer significa alimentarse para servir.
    • También tener claridad para pensar en el mañana y hacer realidad aquel decir:  “guarde pan para cuando haya leche”
    • Frente a la comida hay que tener mucha calma para detener todo lo que se quiere hacer y dedicarse a compartir y es un momento para estar atentos al hambre de otros y las necesidades de los más pobres.

            Todos necesitamos comer y al hacerlo debemos bendecir a Dios en el trabajo de nuestros padres y el propio. No es una necesidad que esclaviza y deshumaniza a las personas. Comer es una necesidad humana, pero es un llamado a la solidaridad donde no podemos olvidarnos de aquellos que necesitan de nuestro accionar caritativo.

Con paciencia se resuelven muchas dificultades.