Para crecer juntos...

No hace falta jurar, hace falta vivir la verdad

Autor: Padre Marcelo Rivas Sánchez

Web del Padre

 

Una zorra estaba siendo perseguida por unos cazadores

 cuando llegó al sitio de un leñador y le suplicó que la escondiera.

El hombre le aconsejó que ingresara a su cabaña.

Casi de inmediato llegaron los cazadores, y le preguntaron

al leñador si había visto a la zorra.

El leñador, con la voz les dijo que no,

pero con su mano disimuladamente señalaba

la cabaña donde se había escondido.

Los cazadores no comprendieron las señas de la mano

y se confiaron únicamente en lo dicho con la palabra.

La zorra al verlos marcharse, salió sin decir nada.

Le reprochó el leñador por qué a pesar de haberla salvado,

no le daba las gracias, a lo que la zorra respondió:

--Te hubiera dado las gracias si tus manos

y tu boca hubieran dicho lo mismo.

(Esopo, La zorra y el leñador)

 

            Son muchos, por no decir todos los que buscan la verdad y este es más que un deseo, porque está dentro de cada uno como necesidad para conocer y  vivir en la verdad descubriendo su importancia. Por el recorrido histórico nos damos cuenta que esa búsqueda ha sido incesante desde los griegos quienes en Derecho, en el Arte y la Justicia se dedican al estudio del bien y del mal hasta llegar a la Filosofía con Pitágoras al decir que el no era sabio, pero si amante de la sabiduría. Además, el mismo hombre se fue cuestionando su existencia y ante tantas interrogantes fue la ciencia la que va respondiendo. Aunque también la Ilustración con el secularismo fue creando un humanismo ateo donde no era importante buscar la verdad. Luego el Escepticismo, el Empirismo, Idealismo, marxismo Historicismo… que van enmarañando el significado claro de la verdad.

            Los que conocemos la Palabra de Dios sabemos que san Pablo nos exhorta a vivir en la libertad, porque la libertad nos hará libres. Donde la libertad es el medio para conocer y elegir la verdad. A esta vivencia en la libertad nos encontramos con un obstáculo que no quiere ver la verdad o la falsea para su conveniencia. Estamos hablando de la soberbia postura muy peligrosa donde los caprichos están por encima de la realidad. Hasta aquí podemos decir que todos estamos llamados a descubrir la verdad y rescatar el valor de la verdad en la palabra empeñada.

            Muchos queremos ser listos, pero no inteligentes. Listos porque nos gozamos por el engaño que les gastamos a otros, e inteligentes porque pretenden esconder la verdad y todo porque han estudiado un poco más y eso se le permite ser diferente para poder encerrar la verdad. Entre el ser listo e inteligente existe una media. Saber esperar, para que al igual como las uvas en el viejo parral que van aprendiendo a madurar lentamente. Esperar para saber que a cada instante se aprende, que no lo sabemos todo y que existen otros que saben o conocer algo más que otros. Esta media nos permite reconocer lo que no es verdad y ha realizar lo que sea necesario para rectificar.

            Hoy en día hay un alto crecimiento por el deprecio a la verdad. Son constantes los ataques que disfrazados de bondades la van repitiendo para hacer creer que de tanto decirla se pueda convertir en verdad. Los autores son políticos, escritores, cadenas de tiendas, connotados personajes de la farándula y del cine. Todos ellos con la sed del poder y el dominio sacrificando la verdad en aras de su propio provecho. Todo esto va creando un acomodo casi general por los que saben acomodarse a esa mentira que se instala con impunidad. Esta impunidad produce una sensación que da placer para ingeniársela y poder pisotear la verdad.

            El fenómeno crece en detrimento de la verdad donde se juega a la mentira a todo tren y ya no importa las consecuencias: aborto, adopción de niños por parte de homosexuales, el licor es bueno para evitar infartos, la virginidad da cáncer, el preservativo evita el sida…Hay un desprecio a la verdad donde es un desprecio a uno mismo. Tender  ala mentira es buscar con afán la muerte.  Esta práctica a favor de la mentira divide a la humanidad y a la vez la enfrenta. En ese desprecio hay una real intención con conciencia clara de lo que se hace y de su efecto tan mortífero. Es aquí donde se destapa su mayor gravedad y daño irreparable.

            Ante este fenómeno diabólico e inhumano se impone la siempre búsqueda de la verdad para aclarar las mentes y producir una alegría comunitaria que en unidad salen a su encuentro. Todos tenemos la urgente necesidad de actuar en la libertad para vivir en la verdad. Esa libertad que no es otra cosa que actuar en el bien, porque solamente en la bondad podemos hacer diferencia y poder reaccionar a favor de los que nos hace cada día más personas.

No niegues con tus actos, lo que pregonas con tus palabras.