Para crecer juntos...

Intentémoslo. Necesitamos aprovechar las oportunidades

Autor: Padre Marcelo Rivas Sánchez

Web del Padre

 

Se encontraba una higuera a la orilla de un camino,

y una zorra vio junto a ella una serpiente dormida.

Envidiando aquel cuerpo tan largo,

y pensando en que podría igualarlo,

se echó la zorra a tierra al lado de la serpiente

 e intentó estirarse cuanto pudo.

Tanto esfuerzo hizo, hasta que al fin,

por vanidosa, se reventó.

(Esopo, La zorra y la serpiente)

 

            Es muy importante estudiar y buscar el progreso propio y el de la familia, el de todos, porque en el de los otros está la mejor satisfacción. Estamos en el campo hermoso de la superación. Superación que no llega en la caída de las hojas de los almanaques, sino que necesita planificación, esfuerzo y mucha continuidad.

 

            Desde la creación misma se nos fue dada una serie de oportunidades, que las podíamos llamar bendiciones tan necesarias como el aire, el agua y los alimentos. Nos corresponde a nosotros aprovecharlas o mejor dicho saberlas rendir para lograr esas aspiraciones propias de personas que saben o quieren mirar al mañana con esperanza. La superación es un valor que motiva a todos por igual en la búsqueda de los mejores caminos. Es una motivación para lo humano, espiritual, profesional y económico.

 

            En los Estados Unidos se dice que el tiempo es oro. Los asiáticos hablan de una sola oportunidad y dejarla pasar es atraso. Para los cristianos el tiempo es eternidad donde la bendición de Dios se siente y se vive como gracias y fortaleza. El tiempo siempre invita a todos a la superación que viene a nacer con la misma persona y se realiza en el ejercicio de la vida. Esta superación tiene un enemigo muy peligroso, que viene a ser la persona misma que llena de temores donde el conformismo y “el no me importa”  toman vida y producen muchos daños. A este conformismo se une la pereza y el pesimismo para adormecer y aletargar.

 

            Hay una gran cantidad de literatura que invita y llama a la superación donde se escriben encuestas, formulas, caminos, estrategias y maneras para encontrar el triunfo. Habrá que destacar que este triunfo o superación necesita que suceda un cambio real en las personas donde lo económicos o los puestos de la pirámide de los escalafones profesionales sean lo más importante. Existen otros aspectos fundamentales como: En todo hay un orden; unos hábitos y costumbres; una realidad (casado, soltero, hijos, viudez…); ocupación del tiempo; capacitación… Jamás habrá superación si la humanidad no se abre en la aceptación de las necesidades que se requieren para producir cambios positivos a favor del ser y no del tener. Habrá que recordar que es necesaria la superación personal centrada en la persona y no en los bienes materiales. Por so no olvidar la parte espiritual donde los valores y preceptos no se deben descuidar para reencontrase como hermanos frente a un Dios que nos fortalece y nos acompaña.

 

            Hay muchas formas de superación pero con el peligro de caer en el desánimo con una repetitiva práctica de la rutina de un plan que tiene moho y se apoltrona en el chinchorro de la facilidad. Ante esto hay que escribir y seguir un plan para que al desarrollarlo poder ver los resultados dentro de una constante evaluación. No podemos despreciar los obstáculos y tener una visión bien clara para enfrentarlos. En esos obstáculos habrá que quitar la soberbia y la vanidad quienes en definitiva tapan y cierran los caminos para la verdadera superación.

 

            Nos da mucho miedo en aceptar que debemos cambiar y al ir haciéndolo nos produce más temor, es un temor muy propio de los hombres que van tomado conciencia. Es una conciencia necesaria para organizarse.  Hay momentos de momentos. Este es el momento para sentir la fuerza en la necesidad de aprovechar esta magnífica oportunidad para entender que en el cambio, la organización, la inteligencia y con la bendición de Dios, de seguro, sentida como fuerza propia sale para ayudar a vencer ese miedo que se quiere imponer.  

 

 

No imites a los más grandes, si aún no tienes las condiciones para hacerlo.