Dios y el Padre Marcelo en su cocina

I Domingo de Cuaresma, Ciclo C

Autor: Padre Marcelo Rivas Sánchez 

Web del Padre

 

 

 

Donde comer y compartir es una bendición.

 

Domingo 29 de febrero 2004

Evangelio según San Lucas 4,1-13
Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto, donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días. No comió nada durante esos días, y al cabo de ellos tuvo hambre. 

El demonio le dijo entonces: "Si tú eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan". 

Pero Jesús le respondió: "Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan". 

Luego el demonio lo llevó a un lugar más alto, le mostró en un instante todos los reinos de la tierra y le dijo: "Te daré todo este poder y el esplendor de estos reinos, porque me han sido entregados, y yo los doy a quien quiero. 

Si tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá". 

Pero Jesús le respondió: "Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto". 

Después el demonio lo condujo a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del Templo y le dijo: "Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito:

El dará órdenes a sus ángeles para que ellos te cuiden. 

Y también: Ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra". 

Pero Jesús le respondió: "Está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios". 

Una vez agotadas todas las formas de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno. 

Palabra del Señor



Reflexión: 

La tentación no la coloca Dios para que caigamos en ella. Jamás Dios actúa así. Toda tentación da gloria a Dios cuando somos capaces de renunciar a ella. Esa tentación también la vivió Jesús y supo despreciarla. No aceptó el hambre de comer y comer en la gula pecadora. No aceptó el dinero que humilla y desprecia a los demás y, tampoco aceptó la vana gloria que golpea lo más fuerte si estamos a gran altura. Recordemos que la mejor forma de alejar la tentación es la oración, la caridad y una sana penitencia. Nunca debemos olvidar que Jamás seremos tentados por encima de nuestras fuerzas. A toda tentación le podemos decir “NO”

Anécdota: 
Recuerdo aquel cristiano que quería llegar al cielo y el Señor le mandó que buscara un árbol y lo llevara a cuestas. Por el camino el diablo le dijo: ese árbol es muy grande y pesado recórtale un poco. Lo hizo y prosiguió el camino. Más adelante le propuso que le cortara más y así lo hizo. Por último le convenció que era mejor hacer unas pequeñas cruces con su madera y repartirla como devoción. Pasado el tiempo el caminante empezó a llamar a Dios para que cumpliera su promesa. Dios desde un monte alto le dijo: Ahora recuesta el árbol que cargó y sube. Este le respondió. Hice de el una cruz pequeña que llevo a mi cuello. ¡Que lástima! Respondió Dios. El árbol era para que llegara a lo alto y desde allí para el cielo. 
Consejo: 

Para acompañar el pescado se recomienda “siempre” vino blanco. Recordemos que el sacrificio no consiste en dejar de comer carne. Cuando hablo de sacrificio me refiero a realizar un acto que nos produzca ofrecimiento libre a Dios para reparar y demostrar dolor y reparación ante el pecado: Oración (más tiempo), caridad (ayuda a los pobres, visitar a enfermos…) y ayuno (dejar una comida que nos guste por un tiempo).



CHISTE: 

¿Qué le dice un pez mago al otro pez mago?

Nada por aquí, nada por allá. 



TORTILLA DE PESCADO

El pescado puede ser atún o merluza. Se desmenuza y con cebolla, ají dulce, aceite, sal, pimienta se sofríe bien. Luego se baten tres huevos. Se espera a que el pescado se enfrié y luego se mezcla con los huevos batidos y en un sartén bien caliente se agrega un poquito de aceite y se coloca formando círculos ese pescado pasado por huevo. Debe ser una tortilla por sartén. Se voltea con un plato que tape al sartén.



“La tentación de lo fácil siempre ha producido fragilidad
en cada uno de nosotros”

Padre Marcelo