Dios y el Padre Marcelo en su cocina

Domingo IV de Cuaresma, Ciclo C

Autor: Padre Marcelo Rivas Sánchez 

Web del Padre

 

 

Donde comer y compartir es una bendición.

Domingo 21 de marzo 2004


San Nicolás de Flûe y Santa María Francisca.

Evangelio según San Lucas 15,1-3,11-32
Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. 

Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: "Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos". 

Jesús les dijo entonces esta parábola: Jesús dijo también: "Un hombre tenía dos hijos. 

El menor de ellos dijo a su padre: 'Padre, dame la parte de herencia que me corresponde'. Y el padre les repartió sus bienes. 

Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa. 

Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. 

Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. 

El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. 

Entonces recapacitó y dijo: '¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! 

Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros'. 

Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. 

El joven le dijo: 'Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo'. 

Pero el padre dijo a sus servidores: 'Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. 

Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado'. Y comenzó la fiesta. 

El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. 

Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso. 

El le respondió: 'Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo'. 

El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, pero él le respondió: 'Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. 

¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!'. 

Pero el padre le dijo: 'Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. 

Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado'".

Palabra del Señor


Reflexión: 

Todos estamos llamados al arrepentimiento serio y dinámico, es decir, que hay que reconocerlo y ponerse en camino. El Hijo pródigo logra hacer la comparación y actuar. Se puso en camino y decidiendo regresar, que viene hacer el núcleo de su cambio. No es la simple comida que lo hace actuar, es la figura del Padre que no lo va a rechazar y por tanto, perdonar. De ahí que pueda decirle al otro hijo: alégrate, lo que estaba perdido lo hemos encontrado. Así como Dios Padre siente alegría por uno, nosotros debemos, siempre, buscar ese uno, que somos cada uno de nosotros, para buscar a Dios en su misericordia y bondad.

Anécdota: 
La familia no sabía nada de su hijo mayor, que hace 10 años había partido buscando futuro. Mientras almorzaban llegó una carta. Era ese hijo que les saludaba y les pedía perdón y quería saber si podía regresar. Reconozco que les he fallado, pero estoy arrepentido. Cuando venga en el autobús y al llegar a la curva que me pondrá delante ese gran árbol que desde niño conocí, buscaré en su copa un pañuelo blanco, si ahí está, sabré que quieren que me quede. Si no está sabré que los perdí para siempre. Cosa que merezco. Seguiré de largo y más nunca les molestaré. El papá terminó de leer la carta, todos e miraron y se retiraron en silencio. Cuando el joven llegó a la curva y se enfrentó al árbol, sus ojos vieron miles de pañuelos blancos que se movían llenos de amor y perdón.

Consejo: 

Para muchos, es un sacrificio comer pescado: las espinas, el olor que dejan en las manos y en toda la cocina… Cuando hablamos de pescado debemos recordar a aquellos pescadores escogidos por Jesucristo para iniciar la misión salvadora. Además, aquel hermoso milagro donde comieron hasta saciarse tantas personas. También, que el pescado en aquellos primeros cristianos era el signo escrito en la arena para decirse cristianos en tiempos de persecución. 

CHISTE: 

Era una vez un tomatito y una tomatita iban caminando por la calle.

Venía pasando un carro y atropelló al tomatito. La tomatita le preguntó al tomatito:

¿Qué te hicieron?
Y dice el tomatito:
Ketchup 

COCIDO MARINERO

En una olla se coloca ají dulce, cebolla, pimentón y ajo. Cuando esté hirviendo se colocan las cabezas de pescado y se dejan deshacer. Este caldo se cuela y se deja casi el sumo. Se le agrega papa, plátano verde, yuca. Todo picado de forma pequeña. Cuando se sienta que están semi blandos se le agrega los calamares, camarones y algunas conchas. Dejando que suelten sus jugos. Sal, pimienta y al final antes de apagar se le agrega suficiente perejil.


“Todos necesitamos un plan de enmienda.
Cada uno tiene que tomar conciencia de su pecado
para atacarlo y destruirlo”