Dios y el Padre Marcelo en su cocina

Domingo II de Cuaresma, Ciclo C

Autor: Padre Marcelo Rivas Sánchez 

Web del Padre

 

 

Santas Perpetua y Felicidad.

Evangelio según San Lucas 13,1-9
En ese momento se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios. 

El les respondió: "¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? 

Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. 

¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? 

Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera". 

Les dijo también esta parábola: "Un hombre tenía una higuera plantada en su viña.

Fue a buscar frutos y no los encontró. 

Dijo entonces al viñador: 'Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta

higuera y no los encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?'. 

Pero él respondió: 'Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. 

Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás'". 

Palabra del Señor


Reflexión: 

El tiempo de cuaresma nos enseña el valor de la confianza en Dios: oración, ayuno y limosna. Realizamos actos de fe porque conocemos a Dios, a un Dios que quiere que le adoremos en espíritu y verdad. Esto da con la espera que Dios nos tiene. “Déjalo todavía” La muerte, el fracaso, la enfermedad, los problemas… no son la risa de Dios, todo lo contrario, son elementos en los cuales Dios participa para animarnos y acompañarnos. Dios no usa el castigo como muestra de su poder. Sino que usa su misericordia y su espera para darnos tiempo. Es aquí donde la Cuaresma tiene su misión y su pedagogía. Prepararnos, ayudarnos y poder entender la hora de la siembra y la obra de la cosecha.

Anécdota: 
En el campeonato de la mejor mazorca. Volvió a ganar por cuarta vez, el Señor Pérez. Le preguntaron: ¿Cuál era su clave? El con mucho orgullo respondió: a mis vecinos les doy de mis semillas. Ante esto le preguntaron. ¿No teme que le ganen el concurso? No, todo lo contrario, si no les doy de mis mejores semillas el viento se encargaría de traerme las malas y, entonces, no estaría en esta competencia. 

Consejo: 

Todos andan preocupados por el sacrificio que se debe hacer en Cuaresma. En la mayoría se observa dejar a un lado la carne y comer pescado. Tengo un compadre que se jacta de esta práctica y me invitó a almorzar en un día santo. ¿Sabe cuál pescado tenía en la mesa? Un enorme pargo de casi 6 kilos, rodeado de papas y asado al horno con aceite de oliva y pimienta negra. Yo lo comí y a la vez, sin críticas, me dije: ¡tremendo sacrificio el de mi compadre y el de este padre! La penitencia no se centra en dejar la carne y comer pescado. Es una ofrenda que mortifique y sea recibida por Dios. Claro, el pargo no tiene culpa.


CHISTE: 

Un día de tantos se encontraban los animales de la tierra contra los animales del mar en pleno campeonato, cuando el árbitro pita el final.

El encuentro 0 a 0 por lo que el arbitro decidió irse a penales. 

El tiburón que era el capitán del equipo del mar, decidió poner al pulpo como portero, cuando de pronto el marcador desde los penales cambia 8 a 0 ganando los animales de la tierra.

Entonces, el tiburón muy enojado le gritó al pulpo: Oye, ¿cómo es que tienes 8 tentáculos y no puedes atajar los penales?

El pulpo enojado le contestó: Sí, es cierto, pero el delantero que tira es, ¡el CIEMPIES!

PULPO AL VINO VIDAL

Para cuatro personas. Dos pulpos grandes bien limpios, se meten en agua hirviendo en tres metidas y sacadas (práctica solamente entendidas por cocineros) y se dejan ablandar. Luego se pican en pedazos regulares, no muy grandes, no muy pequeños. En una fuente se colocan y se le agrega pimentón español bien molido, aceite de oliva, pimienta negra y se sirve al instante. Me preguntarán. ¿Y el vino? Claro, es blanco y al clima en una buena copa con el deseo por la salud y larga vida. ¿Y lo Vidal? Pregúntenle a mi buen amigo Jaime Rodríguez que sabe el resto. 

“Sembrarse para no dar fruto, es querer fruto sin haber sembrado” Padre Marcelo