Para crecer juntos...

A Nuestra Señora del Camino

Autor: Padre Marcelo Rivas Sánchez 

Web del Padre

 

 

“Cuando me veas decaer.

Ayúdame Señora del camino”

 

No todos los caminos son buenos.

Unos de piedra que nos hacen tropezar.

Unos de arena que nos hunden.

Unos de polvo que no dejan mirar

Y unos de pavimento que nos hacen correr

sin esperar a muchos que lentos avanzan.

Por eso, ayúdame, Señora del Camino.

 

Unos van y vienen.

Otros a punto de desmayar.

Algunos pidiendo dirección.

Ajenos queriendo dañar.

Ciertos encendiendo barricadas.

Terceros sentados esperan pasar.

Y muchos agobiados y perdidos.

Por eso, ayúdame, Señora del camino.

 

Los caminos son duros,

empinados y  tortuosos

donde resbalan los pies más ligeros

y caen los cansados y viejos.

Esos caminos sin señales ni avisos

merman las fuerzas sacando sudores,

tropiezan, empujan y jadean

los que desde atrás vienen subiendo.

Por eso, ayúdame, Señora del Camino.

 

Son meros senderos de recuas,

caídos en el olvido

que sin follaje y flores

se desgastan día tras día.

Camino, camino de aquellos años de mozo

que hoy camino con la pena y sin gozo.

Por eso, ayúdame, Señora del camino.

 

Camino de amargos recuerdos

donde dejé mis mejores sudores.

Dame la calma de tus senderos.

Déjame beber la sabia de tus cactus.

Permíteme oír tu viento silente

y seguir la huella de las piedras de tus años.

Por eso, ayúdame, Señora del camino

 

Caminé y caminé sin detenerme,

llegando al final del camino

pude mirar con tristeza

que frente a mis ojos,

apagados por el sol incandescente,

otro camino más largo y deteriorado

al que había caminado

Por eso, ayúdame, Señora del camino