Qué buscas... 

Autor: Manuela González Aguilera

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Nos ponemos en presencia del Señor

Oración: Padre Nuestro

Parábola "Busco a Dios"

Un joven inquieto se presentó a un sacerdote y le dijo: -'Busco a Dios'.

El reverendo le echó un sermón, que el joven escuchó con paciencia. Acabado el sermón, el joven marchó triste en busca del obispo.

-'Busco a Dios', le dijo llorando al obispo.

Monseñor le leyó una pastoral que acababa de publicar en el boletín de la diócesis y el joven oyó la pastoral con gran cortesía, pero al acabar la lectura se fue angustiado al papa a pedirle:

-'Busco a Dios'.

Su santidad se dispuso a resumirle su última encíclica, pero el joven rompió en sollozos sin poder contener la angustia.

-'¿Por qué lloras?', le preguntó el papa totalmente desconcertado.

-'Busco a Dios y me dan palabras' dijo el joven apenas pudo recuperarse.

Aquella noche, el sacerdote, el obispo y el papa tuvieron un mismo sueño. Soñaron que morían de sed y que alguien trataba de aliviarles con un largo discurso sobre el agua.


Reflexionar qué buscamos cada uno al venir a la catequesis...qué recibimos...nos pasa lo que al joven de la parábola... 

¿Qué buscas?

¿Porqué lo buscas?

¿Porqué vienes aquí?

¿Qué objetivos tienes?

Animador. Necesitamos crecer no en solitario, con los demás en comunidad...

Confrontar tu vida con la vida cristiana.

Animador. En definitiva aunque tú no lo pienses, creas o buscas, Dios es el que quiere que estés aquí, se sirve de los amigos, catequistas, compañeros...Necesitamos crecer, madurar en la fe, no en solitario, con los demás en comunidad. 

Lectura de la Palabra Juan, 1, 35-43

Compromiso: (Pequeñas cosas realizables)

Oración final:


Te busco a Ti, Dios mío

Como busca la cierva corrientes de agua,

así mi alma te busca a Ti, Dios mío.

Tengo sed de Ti, fuente de la Vida.

¿Cuándo me encontraré cara a cara contigo?

Deseo ver tu rostro y tocarte,

quisiera estar seguro y dudar,

pues continuamente me repiten:

¿Dónde está tu Dios?

Muchos me afirman: "Tu Dios no existe"

Otros, sin decirlo, lo pregonan con sus obras,

viven sin tenerte en cuenta a Ti.

De pequeño te alababa con sencillez,

hablaba contigo sin dudar de que me escucharas,

te daba gracias por cuanto recibía de Ti.

Pero ha pasado el tiempo y me voy sintiendo otro,

crecen las dificultades y a veces me olvido de Ti.

Pero Tú sigues siendo el mismo,

y muy dentro de mi me invitas a esperar;

que un día llegaré a ver tu rostro.

No me olvides Señor, en medio de mis angustias,

no dejes que me sienta abrumado,

que no venzan los que pretenden imponerme

su voluntad, que no consigan sus fines

los que quieren aprovecharse de mi,

no quiero ser un juguete en sus manos.

Es a Ti a quien deseo seguir,

te doy gracias, porque, sin verte, sé que me Amas,

y un día me mostrarás tu rostro, Señor, Dios mío.


Del libro: 

Juntos en tu búsqueda.