Hacerse como niños

Autora: Judith Bautista Fajardo

 

 


Yo os aseguro, el que no reciba el Reino de Dios,
como niño, no entrará en él.
Lucas 18,17


Bendito sea nuestro tiempo de invenciones,
de creer en otros soles, azules, 
verdes, colorados...

Bendito sea nuestro tiempo de inventar palabras y canciones, 
en el lenguaje de los ojos, de las manos,
en el lenguaje de los corazones que se aman,
que se miran, se creen y se abrazan.

Bendito el tiempo del granizo, 
de chapotear en los charcos,
de abrir los brazos en alas de gaviota,
y volar detrás del colibrí de plumas blancas,
alcanzando las cimas más altas del mundo.

Bendito sea nuestro tiempo de amistad;
de mirarnos, de hallarnos,
de estar simplemente,
firmemente y sin falta.

Bendito seas tú, Dios y Padre nuestro,
que descubres estas cosas a los niños,
a quienes se hacen niños para alcanzar tu Reino,
en esas simples cosas que esconde cada día.

Bendita sea tu vida que palpita en la nuestra.
Benditos sean los necios, los locos, tus amigos,
los que miran de frente,
los que aman,
los niños.