Han pasado los años

Autor: Padre Juan Manuel del Río C.Ss.R. 

Correo: delriolerga@yahoo.es 

 

 

Grabé tu nombre
con el cincel del viento
en el árbol ausente
de mis sueños.

Y se encendieron,
de pronto,
las luces todas,
tatuadas de azul,
en el marco intemporal
de los espejos diáfanos
del agua.

Yo me quedé en silencio
columpiando en mi mente
tu mirada en la mía
sobre el carrusel del tiempo.

Y es que lo nuestro fue,
oh memoria sagrada
guardada como se guardan
huesos de santo en un relicario,
una casa abierta, sin puertas,
por donde transitar pudiera
libremente,
como un peregrino,
la inocencia intemporal
de nuestra infancia.

Hoy no hay casa,
ni árbol, ni nadie
que nos abra la puerta,
pero nos queda en la distancia
el recuerdo a media luz
de los sueños
que golpean insistentes
la memoria entornada
de otros tiempos
que reviven días idos
de otra edad
alertada de inocencia,
que ha mucho prescribió
por ausencia y soledad.