Dios no se esconde

Autor: Padre Juan Manuel del Río C.Ss.R. 

Correo: delriolerga@yahoo.es 

 

 

¿Dónde te escondes?,
le pregunté un día a Dios,
y Dios respondió:

Estoy visible en las flores
en los cielos y en los mares,
en el frío de los indios esquimales
y en el rostro ajado del anciano
que pasa la tarde
aburrido entre el humo de los bares.

Estoy visible en el mundo universo
y en el azul celeste del cielo,
más allá de las estrellas
y acá abajo en la tierra,
en los hombres tus hermanos
y en el llanto del niño inconsolable
porque murió de cáncer su madre.

Estoy en el astronauta
que circunvala ingrávido la tierra
abriendo camino a la ciencia
y estoy en el intrépido periodista
metido en el fragor de la batalla
para llenar los telediarios de noticias
con la muerte fulminante
de tanta víctima inocente.

Estoy en el monje que reza
la salmodia de los salmos
por la mañana, con el alba,
en el obrero que madruga
a ganarse el salario
con que llevar un trozo de pan a sus hijos,
y estoy en la humilde viejecita
que acude temprano a la misa.

Yo Dios, tu Dios, estoy visible
en el islam y el judaísmo,
estoy en el budismo
lo mismo que en el cristianismo,
y en cualquier religión que crea
en los hombres y mujeres que se afanan
por hacer del planeta tierra
un mundo habitable y sin violencia.

Estoy en los hospitales
donde médicos y enfermeras trabajan
por curar el dolor y las heridas
que causó la vil metralla
de una bomba terrorista
terrorífica y nefanda.

Estoy en todas partes,
y sobre todo visible estoy en la gente,
tanto si es atea como creyente,
y estoy en quien mi nombre ultraja
y en quien me adora y me ama.

Porque yo Dios, tu Dios,
soy el Dios
que no se esconde.